
No sales para conocer gente
Es verdad, te gusta salir pero para ti no es una prioridad hacer nuevas amistades, con tus amigos te basta y te sobra. Además, no eres muy expresiva cuando de conocer gente se trata, no sales de tu zona de confort ni de tu burbuja. Vives con lo que te ha dado la vida y tus intereses no están focalizados en ampliar tu grupo social.
Evitas hablar por teléfono
Sabes de sobra que cualquier medio de comunicación que no sea cara a cara es demasiado impersonal, así que evitas a toda costa generar un diálogo con cualquier persona. Además de esto, la incomodidad que te genera es casi indescriptible, así que prefieres esperar una reunión o un evento para hablar con la persona a la que quieres dirigirte.
Solo tocas temas interesantes
Si alguien quiere acercarse a ti, debe tener ciertas características para que te salgas de tu burbuja. Jamás entablarás una conversación sobre algo superficial, por el contrario entre más compleja sea, mejor te desenvuelves.
Nunca te enfocas en el exterior
Lo físico y las cosas banales son las que menos te interesan. A ti te gusta enfocarte en las emociones, en los sentimientos y en los pensamientos profundos, eso no significa que seas soñadora, a ti te gusta vivir con los pies en la tierra y utilizas tu soledad para esto, ya que te permite tener una visión más amplia de la vida y la mayoría de los casos sabes cómo debes proceder.
No eres tímida
Hay que dejar claro que el hecho de que seas introvertida no significa que le temas a conversaciones en grupos grandes o que expongas tus ideas ante una multitud, el problema radica en que cuando entras en contacto con una sola persona te bloqueas porque pueden intimidarte de forma casi inmediata, razón por la cual no puedes sacar lo mejor de ti en un primer momento.
Nunca te elogias a ti misma
Si alguien sabe lo que puede dar y las características maravillosas para ofrecerle al mundo eres tú, lo que no significa que te encante estar hablando de ti todo el tiempo, das vía libre para que los demás lo hagan las veces que quieran, en términos más precisos por nada del mundo te gusta perder tu autenticidad.
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