Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Comenzó diciembre, se acerca la Navidad, llegan los villancicos, las novenas y sobre todo los regalos.
Y para las cadenas y almacenes el momento cumbre para cumplir sus ventas y sus expectativas. Empiezan a surgir todas las estrategias comerciales y publicitarias para activar al máximo el mes en pro de los buenos resultados. Pero hoy no vamos a hablar de la Navidad, más bien nos vamos a referir a su preludio, como antecedente de lo que comercialmente puede llegar a suceder.
En Estados Unidos el gran termómetro de las ventas del año para el comercio es el día de Acción de Gracias a finales de noviembre. Desde la década de los sesenta existe una tradición llamada el Black Friday, o el Viernes Negro. A partir de las 12 de la noche del jueves de Acción de Gracias, y por 24 horas consecutivas, las cadenas abren sus puertas a miles de personas que aprovechan las ofertas y los increíbles descuentos que sólo se ofrecen durante ese día. Es el tráfico humano más intenso que se pueda ver. Filas desde la madrugada y la gente rapándose los productos antes de que se agoten.
Adicionalmente, el Black Friday mide la temperatura del consumo masivo del país y de su actividad económica. Este año los resultados no fueron alentadores. Según la NRF (National Retail Federation), las ventas estuvieron por debajo de lo pronosticado e incluso se habló de un decrecimiento del 1% frente al año pasado. La manera tradicional de comprar en cadenas disminuyó.
Pero lo sorprendente no es eso. Lo interesante es lo que sucedió el lunes siguiente. Se realizó el Cyber Monday, término creado para un día especial de grandes ofertas y descuentos en este país pero sólo para comprar a través de la web.
Los resultados fueron muy atractivos. Las ventas subieron comparativamente en un 14% comparado con el año anterior.
Ya no estamos hablando simplemente de una situación económicamente difícil. Estamos hablando de un cambio de hábito. La manera de comprar no está disminuyendo, está cambiando: Cyber Monday subió, Black Friday bajó.
Ya no es suficiente para las cadenas contar con estrategias comerciales tradicionales de ventas con precios y ofertas llamativas, ahora deben estar preparadas con estrategias digitales para responder a los nuevos hábitos de consumo que se incrementan sustancialmente.
Ya llega la Navidad, amanecerá y veremos.