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Una decisión judicial tiene indignada a media Cartagena desde la semana pasada, cuando se empezó a especular que un juez había prohibido los abrazos y la oración en sitios públicos y privados.
Las respuestas no se hicieron esperar entre las diferentes agrupaciones cristianas y católicas, que han hecho jornadas de “oratón”, “abrazatón” y “arrodillatón” para manifestarse en contra de la medida. Esta última congregó ayer en la Plaza de la Aduana a cientos de creyentes, que presenciaron un concierto y atendieron a las plegarias lideradas por el pastor Esteban Acosta, de la iglesia La Unción.
Por su parte, el juez administrativo Alejandro Bonilla, quien por estos días es motivo de tantas plegarias, aclara el alcance de la medida cautelar: “Es falso que se haya prohibido la oración o los abrazos fraternos, eso no es posible por parte de ninguna autoridad civil. Lo que desaparece es la imposición de iniciar el día orando”.
Esta postura ha sido interpretada por el pastor Acosta como un logro: “el juez ha dicho que no ha prohibido las oraciones, parece que se está echando para atrás”.
Posiciones encontradas
Todo se remonta a 2007, cuando el Concejo Distrital aprobó un acuerdo que cita en su artículo primero: “establézcase la práctica de la oración y el abrazo fraterno al inicio de todas las actividades diarias en entidades del gobierno local, empresas públicas y privadas, instituciones educativas, emisoras, centros comerciales (…) y en familia”.
Cuando llegó a su despacho la demanda de un ciudadano pidiendo suspender este y otros artículos del acuerdo, para Bonilla fue clara la decisión: “En la medida que una autoridad civil (el Concejo) se mete en un asunto de la intimidad de las personas como es su creencia religiosa, se está extralimitando en sus funciones”, asegura.
En pocas palabras, el juez considera que las personas que quieran orar y abrazarse deben hacerlo porque quieran y no porque el Concejo se los ordene.
Sin embargo, la Arquidiócesis de Cartagena, la Asociación de Ministros del Evangelio de Cartagena y Bolívar (AMEB) y algunos concejales creen que estas sí eran competencias del Concejo: “el abrazo fraterno y la oración se convierten en estrategias fundamentales y positivas para la consecución de la paz, y el Concejo como máxima autoridad corporativa de Cartagena debe defender ese derecho”, sostiene Abraham Osorio, joven organizador de una de las manifestaciones.
Por eso, el abogado y veedor cristiano Héctor Pérez tiene lista una solicitud de nulidad que presentará mañana ante el juzgado. En ella, argumenta que la Constitución invoca la protección de Dios y “la manera de proteger a Dios es a través de la oración”. Pérez alega además que el Estado debe proteger a las mayorías y en este caso “quiere imperar una tiranía de las minorías”.
¿Concejo cristianizado?
La primera en reaccionar cuando se conoció la decisión del juez fue la concejal Duvinia Torres, quien hasta el jueves pasado lideró el primer punto del orden del día: la oración. Con Biblia en mano y de pie, la cabildante del partido de La U leía sin falta un pasaje del evangelio y pedía a Dios ayuda contra los mosquitos que causan el zika, paciencia ante las inclemencias del Fenómeno del Niño, o iluminación para la aprobación del Plan de Desarrollo.
Por eso, el pasado martes fue una de las invitadas especiales a compartir tarima con Acosta y otros conocidos pastores de la ciudad. Luego de orar arrodillada y de regalar abrazos, aseguró a este diario que “a un pueblo no lo pueden silenciar” y que adelanta las investigaciones para buscar la manera de mantener la oración en todos los espacios.
Fue precisamente la concejal Torres quien en 2013 impulsó un proyecto de acuerdo que buscaba celebrar el mes de la Biblia en la ciudad. El exconcejal del Polo Democrático David Múnera recuerda que la iniciativa no tuvo eco en la corporación y se cayó en primer debate pues “reñía con el principio de libertad de culto y hubiéramos cometido un abuso al legislar en ese sentido”.
Otro de los asistentes a la “arrodillatón” fue el concejal Antonio Salim Guerra, quien también compartió abrazos y oraciones en tarima. Guerra se dio a conocer nacionalmente el año pasado por promover un proyecto de acuerdo que buscaba regular los bailes eróticos entre menores de edad.
Para Múnera, esta iniciativa tenía un tinte “demasiado religioso, pues no era solamente para cuidar a los niños, sino que hacía ver nuestros bailes del Caribe como algo lujurioso o pecaminoso”. El proyecto finalmente se aprobó tras ser modificado sustancialmente.
Otro episodio en el que algunos concejales dejaron ver su carga religiosa se dio en noviembre pasado, cuando la mesa directiva de la corporación y otros miembros se manifestaron públicamente en contra de la adopción igualitaria. En esa sesión propusieron incluso ubicar una mesa en el recinto recolectando firmas para apoyar el referendo de Viviane Morales sobre el tema. Aunque invitaron a las iglesias católicas y cristianas a unirse a la causa, la propuesta nunca se concretó.
“Esto no acaba”
Tanta es la determinación de algunos concejales por mantener la oración, que durante las últimas sesiones han intentado de varias formas hacerle el quite a la medida judicial. El primer día, por iniciativa del concejal Guerra, reemplazaron el rezo por un minuto de reflexión; luego establecieron esta actividad dentro del orden del día, pero el presidente de la corporación, Javier Curi, ordenó retirarla.
Ante esto, varios cabildantes han optado por dedicar algunas de sus intervenciones a expresar su fe, ya sea para dedicarle unas palabras a la Virgen en su día, o para invitar a las protestas pacíficas que promueven la oración.
Por su parte, los diferentes grupos religiosos de la ciudad continuarán en su cruzada. Como exclamó el pastor Acosta en tarima “esto no acaba”. Además de seguir orando, harán una jornada de sanación este fin de semana que transmitirán en vivo por un canal local. Incluso la Presidenta de AMEB planea darle al juez un “abrazo fraterno”, en un intento por cambiar su decisión antes de que emita la sentencia definitiva sobre este caso.