Ensamble Sinsonte: después de todo lo andado

Reseña sobre la presentación que este colectivo colombiano realizó en la Sala de Conciertos de la Biblioteca Luis Ángel Arango como parte de la Temporada Nacional de Conciertos del Banco de la República.

El Ensamble Sinsonte tiene la asesoría musical del saxofonista Antonio Arnedo.  / Gabriel Rojas © Banco de la República
El Ensamble Sinsonte tiene la asesoría musical del saxofonista Antonio Arnedo. / Gabriel Rojas © Banco de la República

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El Ensamble Sinsonte tiene una larga historia en la Sala de Conciertos del Banco de la República, iniciada en 2003 en la Serie de los Jóvenes Intérpretes y consolidada desde 2017 en la serie Música y músicos de Latinoamérica y del mundo.

Sinsonte ha logrado durante estos años cultivar un público que ciertamente le sigue y apoya, lo cual es fundamental para su posicionamiento, pero también para el crecimiento del ensamble, especialmente si quiere abrirse a nuevos espacios.

También tiene a favor un amplio récord de conciertos (nacionales e internacionales), reconocimientos y tres producciones discográficas. De igual forma, cuenta actualmente con el apoyo de Antonio Arnedo en el rol de asesor en composición y arreglos.

El repertorio del concierto, como el de sus producciones discográficas, presenta una mezcla de composiciones propias junto a una serie de arreglos de obras populares y tradicionales, en su mayoría instrumentales.

Para esta ocasión, presentaron doce temas de los cuales, tres son canciones (Dejándote el corazón de Antonio Arnedo, Polo de la soledad de Iván Pérez Rossi, y Te vengo a cantar de Hugo Candelario), a las cuales sumo Seño Edilma, cuyo estribillo se hace en coro junto con el público. Asimismo, ocho de los temas son composiciones originales, incluyendo Travesías —una composición colectiva—, mientras que las cuatro restantes son arreglos.

Indudablemente, hay un interés por incorporar al repertorio elementos vocales, sean cantados, coreados o en vocal sampling, si no ¿por qué arriesgarse a cantar el arreglo polifónico de Iván Pérez Rossi de su Polo para la soledad?, incluso, incluyeron la canción de Hugo Candelario en su más reciente producción discográfica De vuelta al mundo (2016).

Entonces, si esta va a ser una línea de repertorio para el ensamble, es necesario que cuenten con un entrenador vocal; por un lado, para mejorar aspectos básicos de afinación, dicción y modulación de la voz y, por otro, para aprender a manejar la fatiga inherente a la doble actividad física que se realiza (cantar mientras se toca). De hecho, su desempeño vocal durante el concierto no fue el mejor, pues esperaba que su calidad vocal estuviera cerca a la instrumental.

En sus declaraciones, Sinsonte defiende la posición de que no hacen jazz ni nueva música colombiana, concepto reflejado en la variedad de obras escuchadas y géneros entremezclados dentro de un mismo arreglo.

Ciertamente, su música —como producto— está dentro de la contemporary world music, la cual presenta rasgos populares y académicos, que dificultan una clasificación musicológica. Sin embargo, creo que su interés estético está fuertemente emparentado con el son, entendido como género musical, cuyas huellas están en el repertorio interpretado.

La canción Dejándote el corazón de Arnedo, definida como un bambuco viejo, maneja una estructura pareada de versos y retroversos similar a la que encontramos en el son jarocho.

Te vengo a cantar tiene elementos musicales del son, pero además maneja el tema del amor imposible (irrealizable o inalcanzable), presente en la tradición sonera a través de las lloroncitas (se llora por lo inalcanzable), esencia nostálgica de la modinha en Brasil.

De otra parte, las influencias musicales que utilizan para cada arreglo provienen también del son. Por ejemplo, las dos partes (lenta y rápida) del porro palitiao, se corresponden a las mismas dos partes del son montuno, y así sucesivamente.

Volviendo al punto, a pesar de que tienen claro lo que no hacen, no lo son frente a lo que en realidad sí hacen. Al revisar su reseña biográfica en el programa de mano, queda claro que conocen los procesos que usan para hacer su música, pero no definen lo que esta es.

El mundo del cual toman influencias, no es otro que el del son en sus manifestaciones del Pacífico (desde Chile hasta California), y del Caribe (Centro y Suramérica), incluyendo Andalucía. Esto es cónsono con el nombre del ensamble, pues esta ave se encuentra en todas las costas del Caribe, y su nombre representa la variedad de su canto (400 voces).

Esto me lleva a mi última reflexión, que se deriva de la citada reseña. En general, este breve escrito suele hacer énfasis sobre el origen del grupo, propuesta estética y puntos de inflexión que logran conectar emocionalmente al público.

Al final del escrito, suele hablarse del porvenir en términos de proyectos, producciones, giras, trabajos colaborativos, entre muchos otros acontecimientos. Esto último no está manifiesto por parte de Sinsonte, dejando abierta la puerta a la especulación. Después de todo lo andado, es importante decir que el compromiso se mantiene, que vienen cosas nuevas, pues este es un ensamble que, como laboratorio musical, tiene aún mucho más que darnos, y una gran capacidad para seguirnos cautivando y sorprendiendo.

* Compositor y musicólogo de la Universidad Nacional de Colombia, miembro del Círculo Colombiano de Música Contemporánea CCMC.

 

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