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Las raíces chinas o soya son uno de los ingredientes más apetecidos para acompañar platos orientales.
Más que en cualquier otro lugar del mundo, en China la comida está hecha para los sentidos, para todos los sentidos. Por eso, en esta enorme cultura los colores, los aromas, las texturas y las temperaturas son incluso más relevantes, digamos, que el sabor. La textura, entre todo, es fundamental. De hecho, los chinos comen cosas cuya textura espantaría a los occidentales y aceptan sin reparos los bocados viscosos, gelatinosos o chiclosos, por ejemplo. Además, procuran mezclar varias texturas en un solo plato: sedoso con crujiente, blando con gomoso… Lo importante es que la sorpresa sea inmediata en la boca. La sensación crocante es una de las más relevantes y está presente en innumerables preparaciones, ya sea en forma de frutos secos, en apanados, en fritos o en vegetales cocidos rápidamente al wok. Éste último es el caso de las raíces chinas que presento esta semana en continuación de mi serie de recetas con vegetales “alternativos”, aquellos que no disfrutan de la reputación del tomate, la zanahoria y la lechuga.
Tras un breve paso por el wok hirviente, revolviendo constantemente y sin llegar a sobrepasar la cocción, estas raíces llegan al plato conservando su riquísimo crunch natural. Las famosas raíces chinas, uno de los ingredientes más representativos de este país, son los brotes de la soya, cosechados en su más tierna edad, y sirven de aditamento para toda clase de preparaciones. Su sabor es delicado y su textura enriquece las preparaciones. La receta que propongo hoy es ideal como acompañamiento o como una ligera, saludable y riquísima cena.
Raíces chinas al wok
Ingredientes para 4 personas
4 tazas de raíces chinas
1 taza de guisantes
1 lata pequeña de castañas de agua escurridas
3 dientes de ajo machacados
1 trozo de jengibre rallado (al gusto)
Aceite vegetal
2 cucharadas de salsa de ostras
2 cucharadas de salsa de soya
1 cucharada de aceite de ajonjolí
Preparación
Recuerde que antes de trabajar en el wok debe tener los ingredientes listos y a la mano, pues la cocción es muy rápida. Cuando alcance la máxima temperatura posible en el wok, sofría en el aceite el ajo y el jengibre hasta que empiecen a dorar. Luego, agregue los guisantes y cocine revolviendo hasta que brillen. Añada el resto de los ingredientes y saltee. Integre las salsas y un poquito de maicena disuelta en agua. Sazone con una pizca de sal y de azúcar.