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CADA AÑO EL 5 DE DICIEMBRE SE CElebra el Día Internacional del Voluntariado por una iniciativa de Naciones Unidas para reconocer la labor de numerosas personas que contribuyen de forma voluntaria con su tiempo para mejorar el entorno donde viven.
Pero igualmente esta celebración permite crear conciencia solidaria de cómo debemos ser parte del desarrollo y de cómo se puede asumir una capacidad de acción y transformación que, individual y colectivamente, todos podemos ejercer.
Es bueno entonces reflexionar sobre la necesidad de promover el voluntariado como una forma de responsabilidad social que debemos asumir al ser corresponsables del desarrollo. En un país como el nuestro, con complejos problemas de desigualdad, de pobreza y violencia, el Estado no lo puede hacer todo y es necesario que aportemos, al menos con nuestro tiempo, para hacer de este país y del mundo en que vivimos un sitio más sostenible en lo ambiental, igualitario y democrático en lo político, equitativo en lo social, y creativo y tolerante en lo cultural. El voluntariado, por ejemplo en países como Estados Unidos, es parte de la cultura y la participación de la población es de más del 50%. En nuestro país estamos lejos de alcanzar esa cifra, pues no llegamos ni al 10%.
Son necesarias políticas públicas que promuevan el servicio a los demás a través de la educación (inclusión en el pénsum de la cátedra de valores), incentivos (fiscales y laborales) y asignación de recursos presupuestales para lograr los fines deseados.
La creación de una cultura del voluntariado es entonces fundamental mediante la definición de políticas públicas para que se estimule en los niños y en los jóvenes la educación en valores como la solidaridad, la responsabilidad, la tolerancia, la convivencia y la participación a través del trabajo voluntario. Igualmente la empresa, que debe ir más allá de sus tradicionales aportes a la sociedad y trascender de su función estrictamente económica para poder realizar su función social, puede encontrar en la promoción de voluntariado una forma de hacerlo. Aunque hay avances en esta tarea, todavía falta mucho por recorrer y es ahí donde los medios de comunicación podrían contribuir realizando campañas para crear conciencia sobre la responsabilidad social mediante la asociación de esfuerzos y capacidades en el voluntariado.
Son numerosos los aportes de los voluntarios y donantes de tiempo al desarrollo y a ellos la sociedad debe reconocerles y agradecerles, pero cada vez más es necesaria la coordinación del trabajo voluntario con planes o programas nacionales o internacionales relacionados con la Agenda de Desarrollo. Por lo tanto sería de gran importancia un plan que permita en forma estratégica definir áreas de acción que tengan un mayor impacto para el país. Por lo pronto no parece existir excusa que impida que todos y cada uno de nosotros aportemos a la construcción del bienestar colectivo por lo menos con algo de nuestro tiempo.