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“El Plan de Desarrollo del Meta costará $3,5 billones”: gobernadora de ese departamento

Marcela Amaya García habla sobre los retos que ha tenido que tenido que afrontar con la crisis financiera, sobre la paz y la inclusión de LGBTI, afros e indígenas.

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En cuatro meses de gobierno, más allá de la crisis financiera del departamento yd el pulso que tuvo con la Asamblea y de los problemas en inversión que debe resolver, Marcela Amaya García ha tenido que sacar tiempo incluso para seguir siendo esposa y madre. Para una mujer, esa es una labor indelegable, dice ella, mientras sigue planificando una región que durante su mandato recibirá 87% menos de los recursos presupuestados por regalías del petróleo.

Acaba de presentar su Plan de Desarrollo en la Asamblea, al cual aspira a invertirle $3,5 billones en los cuatro años para poderlo cumplir.

El Espectador habló con ella para hacer un balance sobre esa gestión, en una región caracterizada por su machismo.

¿Cuál es la dimensión de la crisis financiera del Meta?

Lo primero que debemos decir es que muchas personas no han dimensionado la gravedad de esta crisis, que es una preocupación que todavía tenemos y que a pesar de que muchos lo hablan no hay conciencia todavía sobre ella. Hoy sabemos que en los próximos cuatro años por regalías directas del petróleo únicamente recibiremos $981.495 millones y esta seguirá siendo nuestra fuente principal de recursos.

¿Qué estrategia tiene para afrontar ese desbalance?

Venimos invitando a diferentes entidades a hacer cofinanciación apenas aprueben nuestro Plan de Desarrollo, y también a la cooperación internacional para que inviertan de manera coordinada. Desde hace varios años estas instituciones extranjeras hacen aportes sociales importantes en nuestro territorio, lo que queremos ahora es que lo hagamos de manera conjunta, planificada y articulada. Esas instituciones nos acompañaron a los 29 municipios y se dieron cuenta de la elaboración de nuestra carta de navegación.

¿Cuáles son esas agencias internacionales?

Ya hay unas muy identificadas, por ejemplo PNUD, GIZ, Gobierno Canadiense, Países Bajos y me he reunido con USAID. Todas ya tienen presencia en el Meta.

Todas, desde hace años, ya hacen presencia aquí…

Sí, han trabajado mucho por las comunidades y en algunos casos se volvieron un ‘para-gobierno’, ayudando a impulsar proyectos importantes. Lo que ahora buscamos es que se unan esos esfuerzos y podamos a través de una articulación con el Plan de Desarrollo, con el Gobierno Nacional e incluso los gremios logremos hacer una bolsa para, si bien no habrá la misma plata del pasado, los esfuerzos si estén alineados en objetivos comunes.

¿Parece que hacen trabajo atomizado?

Sí. En algunos casos dos agencias diferentes trabajaban en un mismo municipio y descuidaban otros vecinos. Muchas veces terminaban haciendo una biblioteca en alguna comunidad, cuando eso no era lo que realmente querían sus habitantes; en otros casos se invertían en proyectos agrícolas y como no hubo un acompañamiento del Gobierno, pues fracasaron; pasó con unos trapiches paneleros en Vista Hermosa.

¿Esa es una forma de evaluar también el trabajo de esas agencias internacionales?

Ellos mismos podrán medir sus resultados de manera más positiva porque con acompañamiento de la Gobernación se podrán hacer sostenibles en el tiempo esos proyectos. Buscamos es que sean efectivos en las comunidades.

¿Qué líneas gruesas de su Plan de Desarrollo se podrían cubrir con esa cooperación internacional?

Creemos que un plan de recuperación de vías terciarias y secundarias podrían ser financiadas por ellos y el Gobierno Nacional. Ese plan vial es vital. Hoy tenemos un inventario que fue construido en las visitas a los municipios y nos arrojó que se necesitan intervenir 867 kilómetros en vías secundarias. De esas habrá que priorizar otro tanto porque no hay recursos para todas.

¿Esa palabra priorizar significa que muchas cosas se dejarán de hacer?

A eso me refiero cuando digo que muchos no han dimensionado la crisis: Hoy no podemos hacer como en el pasado que se invertían millones y millones en muchas cosas. Priorizar es obligatorio.

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¿Las agencias internacionales construyen vías?

No. Ellos trabajan en los estudios y diseños de las obras. Cuando uno tiene eso ya puede ir a conseguir la plata para financiarlas, o la Gobernación aporta. Esas agencias también queremos que nos ayuden en el fortalecimiento institucional en los municipios para que presenten proyectos, en proyectos de desarrollo agroeconómico y trabajamos en el posconflicto.

Usted quiere ‘despetrolizar’ la economía, pero aun dependemos de las regalías…

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Todo es un proceso. Nosotros hemos dicho que la inversión va encaminada a fortalecer los sectores productivos del Meta: turismo y agropecuario. Eso dinamizará la economía. En las zonas productoras de petróleo llegaremos con proyectos productivos que permitan a las comunidades dejar esa dependencia. Ya no será apoyar con balones y camisetas.

¿De la crisis pueden salir oportunidades?

Con esta crisis tenemos la gran oportunidad de lograr que la economía se diversifique a través de otros sectores. En el pasado nos dedicamos solo a hidrocarburos a tal punto que institucionalmente también graba en torno a las regalías.

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¿Cómo se imagina la paz en el Meta durante el posconflicto?

La paz se construye cuando yo como Estado puedo llegar a los municipios dando respuestas. Para que la gente crea en esa consolidación de la paz se necesita tener acciones de respuesta inmediatas. Por eso le pido al Gobierno Nacional que nos acompañe por ejemplo en el tema de cultivos ilícitos. Uno no puede decirles que erradiquen cultivos sino hay un plan de sustitución.

Para eso son fundamentales las vías…

Claro, por eso nuestro afán de conseguir recursos y poder invertir en ellas. En el Ariari muchos cultivos se pierden porque no hay una carretera. Hoy hablamos de las 4G que se hacen en el Meta, pero qué vamos a sacar por ahí si no hay vías secundarias y terciarias.

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Desde Bogotá hay recelo con las regiones, ¿usted tiene confianza en poder manejar esos recursos del posconflicto?

El Meta es ícono del conflicto, creo que ese sacrificio se debería ver recompensado por la Nación para que nos permita ser un departamento piloto del posconflicto y que realmente para que sea una oportunidad sea desde la gobernación y que sea esta la gran coordinadora de todo el proceso. No puede ser que si el Gobierno dice que la paz va a ser desde las regiones se direccionen desde Bogotá los procesos.

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¿No le parece injusto que para tres departamentos (Meta, Guaviare y Caquetá) se haga una sola bolsa común de Contrato Plan y para el Valle una sola?

Para uno siempre es injusto, pero hoy con la crisis financiera de la Nación, con un recorte de $6 billones, debemos pensar en proyectos regionales. Claro que me gustaría que estuviéramos solos como siempre lo planteamos, pero lo que se necesita es sumar recursos y ese Contrato Plan también cuenta.

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¿Con las ambiciones del Plan de Desarrollo y sin dinero, lo ve viable?

Por eso nos toca hacer un esfuerzo para que sea financiado por diferentes fuentes. Por eso tomamos la decisión de hacer un plan de desarrollo participativo. Recalcamos en hacer un Plan de Desarrollo armonizado con el de la Nación y el de los alcaldes. Por eso con ningún alcalde me he comprometido con obras.

¿Cree que el pulso con la Asamblea se repetirá en la discusión del Plan?

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Esperamos que estudien muy bien el Plan de Desarrollo. Ellos ya tienen la primera versión y esperamos sus aportes.

¿Cuánto vale el Plan de Desarrollo que acaba de presentar a la Asamblea?

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$3,5 billones en los cuatro años. Solo el eje social queremos invertir $2 billones 164 mil millones de pesos.

La inclusión ha generado esa expectativa ¿cómo será?

Con las comunidades afro e indígenas habrá consulta previa y las LGBTBI también nos acompañarán en las mesas. La mujer será eje fundamental en el desarrollo del Meta. Las mujeres son corazón en el posconflicto porque muchas han perdido a sus maridos, sus hijos, sus hermanos, pero se han encargado de conservar el resto de la familia. Para elaborar el Plan en materia social fue necesario consultar más de 8.000 líderes del Meta y recorrer más de 4.700 kilómetros.

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¿Le ha quedado tiempo para la familia?

Esa es una ventaja de las mujeres: le sacamos tiempo a todo. A pesar del trabajo continuo, hay tiempo para ser ama de casa, madre y esposa.

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