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Más allá del cuatrienio

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El 2022 es un año de expectativa e incertidumbre naturales de un año electoral, pero, sin duda, acontecimientos como la pandemia y sus variantes, las manifestaciones sociales, las presiones inflacionarias y la ola de gobiernos de izquierda que se han expandido en la región generan más interrogantes sobre el futuro de nuestro país. Ante un panorama tan polarizado y desconocido, la pregunta que surge es: ¿cómo ven al país desde afuera y qué siente el tejido empresarial presente en Colombia?

Históricamente, en materia de inversión, los años previos a las elecciones tienden a bajar los flujos que ingresan al país, principalmente en capitales volátiles y de alto riesgo, que, por supuesto, están muy expectantes sobre los resultados, evaluando con cautela cada escenario que pueda existir. No obstante, la inversión extranjera directa tiene una visión más allá del siguiente periodo electoral. Temas como los tributarios y la estabilidad jurídica e institucional de mediano y largo plazo son el verdadero interés de aquellos que deciden establecerse en una economía como la nuestra.

En ese sentido y con el ánimo de mantener y hacer crecer la inversión extranjera directa en un país, es clave mantener la confianza empresarial. Sin duda es fundamental la priorización de políticas que garanticen, por ejemplo, el respeto por la propiedad intelectual, avances en regulaciones y procesos que faciliten el ambiente de negocios en el país en materia de tramitología, que las empresas tengan estabilidad jurídica y fiscal en el tiempo, así como legislaciones laborales que combatan la informalidad, que estén a la vanguardia y acordes con la realidad mundial, en especial teniendo en cuenta los cambios y los efectos que trajo consigo la pandemia.

Cuando se acercan las elecciones, muchos tienden a ver el escenario empresarial independiente del escenario social y justo ese es el primer punto que se debe cambiar. Las empresas son fuente de bienestar y progreso y, puntualmente hablando de inversión extranjera, hay empresas estadounidenses que llevan más de 100 años apostándole y creciendo junto con el país; con los acontecimientos de los últimos dos años, el empleo, la productividad, el abastecimiento fueron algunos ejemplos de esta dupla que debe seguir trabajando hacia el mismo objetivo, cada vez con más responsabilidad, con más competitividad y generando valor compartido.

Ricardo Triana*.

*Ingeniero civil de la Universidad de los Andes con experiencia gerencial en ventas y comercio exterior. Fue director de Proexport (ahora ProColombia) para Centroamérica y Panamá, y ocupó el cargo de director de la Oficina Comercial de Colombia con sede en la ciudad de Washington D.C. Desde el 2010 es el director ejecutivo del Consejo de Empresas Americanas, entidad sin ánimo de lucro, que representa los intereses de 111 empresas estadounidenses y que apoya la inversión del capital norteamericano en el país, fortaleciendo la organización y conservando la confianza, no sólo entre las empresas que han traído a Colombia un trascendental desarrollo económico y social, sino aquellas que están interesadas en invertir sus capitales en el país. 

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