No nos consta

Tola y Maruja en el comité de campaña de Iván Duque

Tola y Maruja
03 de junio de 2018 – 04:15 a. m.

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Apreciadas no jóvenes,

Soy un No heterosexual fan de Iván Duque, pues veo que lo apoyan los No pobres, aunque me preocupa que también se le unieron los políticos No honrados, pero me fascina su promesa de “Cien mil clósets gratis”. Ustedes, sabias señoras, ¿qué me aconsejan? ¿Voto por Duque, así lo acompañe el No tolerante Ordóñez?

Atentamente,

Carlos Adonis

***

Querido Sosó,

Por su letra vemos que sumercé es algo “maniquebrao”. Como asesoras espirituales del candidato No esperto Iván Duque, estamos cuadrando pa ganale al No humilde Gustavo Petro.

En el comité de campaña uribista, del que también hacen parte el No bonito Valencia Cossio, el No impoluto Londoño Hoyos y la No estudiada María Fernanda Cabal, analizamos el ingreso del No liberal César Gaviria.

Ivancito nos consultó que si dejaba dentrar a Gaviria y nosotras le dijimos que pues claro, que si dejó dentrar a los No enterosesuales, recibiera también a los No coherentes.

Llegamos a la reunión con Gaviria y lo primero que hizo Iván fue dale el pésame por la muerte del Partido Liberal, fallecido tras una larga y penosa campaña. ¿Lo van enterrar o embalsamar?, preguntó Tola muy conmovida.

Gaviria, de luto todo hasta los pies vestido, pidió un güisky pa calmar los nervios y entregó la hoja de vida de su hijo Simoncito, que era una hoja media-carta por un solo lao. No friegue —dijo Iván, mirando el corrículo de Simón—, es más cortico que el mío.

Mientras César se bogaba otro vasao de güisky, sacó una alcancía en forma de marranito, el vivo retrato de Iván, y nos la puso delante: Tías, estoy haciendo una vaca para Humberto de la Calle, que quedó en la cochina ídem.

Muy maldadoso usté, dotor Gaviria, habele dao cuerda al pobre don Humberto pa que se embarcara en una candidatura destinada a quemase —le dijo la zafada Tola—. Él fue el que quiso, tía —contestó César—… Dizque se aburría en la casa.

Nosotras que votamos por Fajardo sí tenemos mucho guayabo —comenté yo—. Qué rabia perder por tan poquitos votos con el ojibrotao… Los fajardistas deberíamos proponer una reforma pa que a segunda vuelta pasen tres.

A mí me dolió fue la chambuscada de Vargas Lleras —dijo Gaviria—. No joda, uno haciendo campaña desde el kínder y llega un peliteñido… Pobre Germán, tiene más votos de opinión Santrich.

Así es la política, doctor Gaviria —intervino Iván, que había estado entretenido jugando Nintendo—. A los dos nos pusieron de presidentes personas sin mucha responsabilidad: un adolescente y un viejito.

¿Qué es lo que quiere, entonces, doctor Gaviria? —preguntó Iván, mientras se arremangaba la camisa y dejaba ver el tatuaje del brazo: “Uribe, presidente eterno”—.

Gaviria aflautó más la voz: Un ministerio para mi muchacho… Iván lo miró con pesar y le preguntó: ¿Simón sabe leer? Y, como buen paisa, César contestó: No, pero aprende.

Gaviria se mandó el último cuncho de güisky y se despidió. Antes de salir, Iván le preguntó: ¿Y qué planea hacer con la casa del Partido Liberal? Y César contestó: No sé, está al pelo pa un asilo de expresidentes…

Tus tías que te quieren,

Tola y Maruja

Posdata: Pa la segunda vuelta, el partido Cambio Radical deja en libertad a sus miembros que estén en libertad.

Ñapa: Les van a robar, después les cuento quién: fiscal Funestor Humberto.

Payola: pa mermar la tensión en estos días de crispación política, nada mejor que el libro “Tola y Maruja sin agüeros”, pa reír en vez de llorar.

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