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Aunque las mascotas han sido una constante en las familias colombianas, en la época reciente se han convertido en una pieza fundamental, e incluso, para muchos, han llegado a reemplazar las aspiraciones de tener un hijo. Como parte de este crecimiento en la tenencia de animales domésticos en casa, en el Congreso se radicó un proyecto que busca proteger a estos seres sintientes “con el fin de brindarles una vida digna y un bienestar integral”.
El texto, que cuenta con 24 artículos y es de la autoría del representante del Centro Democrático Óscar Leonardo Villamizar, tiene como meta entrar a definir varios elementos relacionados con los animales de compañía, entre ellos: la creación de un sistema de registro, la obligación de identificar al animal y avisar de su extravío, y garantizar unas condiciones mínimas para su transporte, hospedaje, paseadores y muerte digna.
El proyecto propone la creación del RUMA o Registro Único de Mascotas. Este, que sería administrado por el Ministerio de Ambiente, tendría como fin poder identificar a las mascotas y animales de compañía, al igual que sus dueños. Además del registro obligatorio de los animales, se busca que también en este se deje consignado los dueños, los veterinarios y posibles encargados de tenencia de los seres sintientes como criaderos, refugios, tiendas, hospedajes, entre otros.
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Según el autor, la intención con este registro es permitir la identificación de la mascota con un número único y que la totalización de la población animal sirva para la creación de políticas de cuidado por parte de los gobiernos locales. Estos también tendrán que hacerse cargo de políticas de identificación y de búsqueda en casos de extravío.
Además de ordenar que sean los gobiernos locales y nacionales los que generen espacios para difusión de la búsqueda de animales perdidos, la propuesta establece que los dueños serán responsables de reportar el extravío o pérdida de la mascota, para así individualizarla a través de medios de comunicación públicos.
En otro de los apartados se busca establecer unos mínimos para “el bienestar integral de las mascotas”, que incluye un enfoque interdisciplinario, “teniendo en cuenta elementos mínimos para asegurar condiciones de su entorno como: Funcionamiento adecuado del organismo animal, estado emocional de la mascota y posibilidad de expresar conductas de su especie”.
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Además de las medidas ya existentes para los seres sintientes, que piden proteger a los animales ante situaciones que pongan en riesgo su vida, la iniciativa busca que se establezcan mínimos de bienestar como “prevención y tratamiento oportuno de enfermedades y lesiones que brinden salud a la mascota, nutrición adecuada, no someterlo a encierros prologados, condiciones de estrés físico ni emocional evitándole sufrimiento y miedo, alojamiento seguro y abrigo apropiado, área de descanso cómodo, manejo y trato humanitario y espacios e infraestructura para su interacción”.
En este mismo sentido, el texto establece elementos básicos para el transporte de las mascotas, tanto privado como público. Entre los que serían exigidos están suficiente espacio para levantarse y recostarse, buena oxigenación y protección de las condiciones climáticas fuertes.
La propuesta también busca que se destine un porcentaje de la sobretasa ambiental para la atención de los animales en albergues y fundaciones y los que pertenezcan a familias de clasificaciones bajas del Sisben. En este mismo sentido, el texto contiene un punto en el que se propone que los alcaldes creen espacios de recreación para los animales, además de eventos recreativos y competitivos para estos.
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Este proyecto incluye un punto sobre la muerte digna de los animales, en las que establece que los dueños serán responsables de su inhumación o cremación en lugares autorizados. En este mismo apartado se entra a definir la eutanasia para estos, que incluye una certificación de la salud del animal y la búsqueda de métodos humanitarios que busquen el menor sufrimiento posible.
Entre los muchos artículos, hay uno dedicado a la custodia de los animales en caso de separación. En este se establece que la autoridad judicial deberá conferir esta “a uno o ambos cónyuges, atendiendo al interés de los miembros de la familia y al bienestar del animal”. Asimismo, considera que se debe buscar la conciliación para “establecer el régimen de visitas, la manutención y tenencia de la mascota”.
Hay otros apartados que fijan las condiciones para tener criaderos, que deben estar libres de cualquier sufrimiento y un solo parto al año; ser paseador de mascotas, que deberá tener un título del Sena para este fin; establecer guarderías y hospedajes; y castigos para los que tengan animales silvestres o exóticos como mascotas, que incluyen prisión, multas e inhabilidades para ejercicio de profesión.