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‘Simón Trinidad’, el jefe guerrillero capturado en Ecuador mientras visitaba a su familia y enviado a Estados Unidos durante el gobierno de Álvaro Uribe para que respondiera por cargos de narcotráfico, sería el delegado de ese grupo subversivo para coordinar el proceso de dejación de armas de la guerrilla más antigua de América Latina.
Así lo reveló este sábado Noticias RCN, medio que señaló que la intención de los subversivos ya fue incluso comunicada al gobierno de Estados Unidos, país que es en últimas el que decide si permite o no que el guerrillero colombiano pueda regresar al país. ‘Trinidad’ fue condenado a 60 años y, aunque existen distintas versiones sobre su futuro (algunos incluso vaticinan que es imposible su regreso a Colombia), analistas y expertos de Estados Unidos como Marc Chernick, director del Centro de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Georgetown, admiten que ese país puede, por vía administrativa, permitir la repatriación de presos para que terminen de pagar sus condenas en sus países de origen. (“Simón Trinidad sí puede volver a Colombia”).
El caso Trinidad se ha convertido casi que en un punto de honor de las Farc en las negociaciones. Procedente de una de las familias más adineradas de Valledupar y reconocido funcionario bancario de la región, Juvenal Ovidio Ricardo Palmera, verdadero nombre de “Simón Trinidad”, terminó enrolado en las Farc en 1987 (a los 37 años de edad), tras fugarse con 30 millones de pesos de la entidad bancaria para la que trabajaba. Adoptó su nombre de guerra en homenaje a Simón Bolívar. Escaló en la guerrilla hasta llegar a jefe del Bloque Caribe y volvió a tener figuración nacional cuando apareció entre los líderes guerrilleros que hicieron parte del frustrado proceso de diálogos de San Vicente del Caguán, durante el gobierno de Andrés Pastrana. En enero de 2004 cayó preso en Quito.
Ahora, durante los diálogos de paz del gobierno Santos y las Farc en Cuba, su caso fue uno de los primeros que expuso la guerrilla, que hasta llegó a asistir a las deliberaciones con un dummy de “Simón Trinidad”, en clara referencia a que presionarían hasta el final por su regreso a la libertad. (Senador republicano presenta resolución para impedir liberación de Simón Trinidad)
Ahora, con la idea de nombrarlo como coordinador del proceso de dejación de armas, la guerrilla tiene una razón de peso para presionar de nuevo por su regreso al país, idea que alimenta con la tesis de que Trinidad conoce como pocos cuál es el armamento del grupo armado ilegal. (¿Simón Trinidad en La Habana?)
La idea, sobre las cual no se han pronunciado ni las autoridades de EE.UU. ni las de Colombia, causó controversia en Colombia. Mientras los congresistas que respaldan la iniciativa de paz consideran plausible que la guerrilla esté pensando ya en cómo será el proceso de dejación de su arsenal, los opositores como el senador Alfredo Rangel señalan que es otra maniobra de engaño y pidieron a EE.UU. no ceder a tal pretensión. Más allá de la controversia, lo cierto es que Trinidad es un hombre de gran ascendiente entre los guerrilleros y, contrario a lo que ha pasado con otros de los subversivos que cayeron en prisión, su prestigio entre esas tropas no se deterioró. De hecho, hasta el propio gobierno colombiano ha señalado que él debería estar en la firma del acuerdo de paz, que ahora es más inminente que nunca.
«Creo que es difícil que él esté en La Habana. Tendremos que buscar el momento adecuado para tomar una decisión como esa. Si usted me pregunta, si él debería hacer parte de ese acuerdo, la respuesta es definitivamente sí «, manifestó el alto comisionado para la Paz en una entrevista de mayo de 2015 a la cadena BBC. (Simón Trinidad debería estar en la firma dela cuerdo de paz: Sergio Jaramillo)