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En ciertas ocasiones, las redes sociales han dejado de ser una herramienta y se han convertido en el dolor de cabeza de autoridades, empresas y comunidades. Su regulación en el ámbito jurídico aún no está clara, así como tampoco los límites de la libertad de expresión. Fue precisamente a través de estas redes que El Carmen de Bolívar, un municipio que apenas comienza a recuperarse de los horrores de la guerra, entró en pánico esta semana.
Varios habitantes de esta zona bolivarense recibieron por whatsapp audios atribuidos al clan Úsuga, en el que se informaba de un segundo paro armado ilegal para este jueves. De inmediato, los mensajes fueron replicados a varios de los contactos de las agendas telefónicas, y de repente la misma voz corrió por las calles de todo El Carmen de Bolívar. “Ni carro, ni moto, bicicleta, ni burrro, nada permitiremos porque están expuestos a que los matemos y tenemos que defender a las Autodefensas Gaitanistas”, se escuchaba en el intimidante mensaje.
Este jueves, establecimientos comerciales cerraron sus puertas, los colegios no dictaron clase y el transporte público escaseó. El miedo a salir a las calles era latente. El efecto amenazador fue tal, que la Policía tuvo que salir al paso para desmentir esas versiones. Juan Sebastián Manosalva, comandante de El Carmen de Bolívar, aseguró (también a través de un mensaje que círculo por whatsapp), que los mensajes eran falsos. “Junto a la Infantería de Marina, le vamos a garantizar la seguridad en sus establecimientos, viviendas y trabajos. Hagan caso omiso a esas informaciones”, dijo el uniformado.
La Defensoría del Pueblo se desplazó hasta el sitio este viernes. En la visita de inspección se constató que el municipio ya vuelve a tener un parte de tranquilidad, pero permanece la zozobra entre la población. “Pedimos a las autoridades garantías de no repetición para la comunidad, para que la gente pueda superar el miedo. Que la Fiscalía y la Policía hagan su trabajo y encuentren a los responsable”.
Hoy, el comercio y el transporte público volvieron a la normalidad, pero en algunos colegios se evidenció la ausencia de los estudiantes, por lo que incluso debieron adelantar la hora de salida.
“Es lamentable que esto ocurra en El Carmen de Bolívar porque es una zona que está dando muestras de reconciliación y paz. La gente ha tenido miedo toda la vida y debe garantizarse la no repetición. Eso está generando una situación que a mucha gente le recuerda los tiempos del horror”, le dijo a El Espectador Irina Junieles, defensora del pueblo de Bolívar.