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Malos gobernantes

Los culpables de los terremotos

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Por intensos y graves que suelen ser los terremotos en determinadas zonas geográficas, las tragedias en pérdidas humanas no se deben necesariamente a esa fuerza geológica, aunque no se le niega para nada. Los culpables son los corruptos de las empresas de construcción, de los ingenieros y arquitectos que diseñan las viviendas y del Gobierno que finge no ver, como sucedió en Turquía. Los ladrones de turno tienen sus ojazos puestos en las arcas de los impuestos que pagamos todos para enriquecerse de manera enfermiza porque todo lo que roban es tan cuantioso, que no les alcanza la vida para disfrutar.

Es una realidad la que vivimos todos los días en nuestro país, porque no se entiende de otra manera, que sin temblores y mucho menos terremotos, deban desalojarse edificios enteros, como se ha visto en Medellín y en otras ciudades. Como en la tragedia de Turquía y lo sucedido con grandes edificios de los paisas, quedó comprobado una vez más que los diseños hermosos con materiales baratos y estructuras enclenques no le sirven a nadie, ni siquiera a esos hampones de la construcción que no vivirán lo suficiente para gastarse tanta plata, y en el evento de dejar herencias cuantiosas a su descendencia estarían manchadas de mucha sangre.

Hay sectores de la economía colombiana que son focos, perdón, carteles de triquiñuelas profesionales. La construcción y la infraestructura de carreteras a la cabeza, disputándose el primer lugar con el Programa de Alimentación Escolar (PAE) y la salud. A propósito, quizá no se necesite una reforma a la salud. Lo urgente, lo prioritario, es el correcto manejo de los recursos destinados a ese fin, con un bien tecnificado sistema de control del recaudo y de la distribución, la selección de personal idóneo y de principios. Y, sobre todo, es vital una transparente auditoría. Como decía Antonio Caballero refiriéndose a la Constitución colombiana de 1886, con todos sus defectos, de haberse aplicado correctamente en Colombia viviríamos en el paraíso. Lo mismo pasa con la educación, las pensiones y todo lo que se necesita para vivir sabroso.

Los profesionales de la ingeniería, de la arquitectura y del diseño deberían revisar sus códigos de ética y la lógica del sentido común.

Ana María Córdoba Barahona. Pasto.

Gobierno, a punta de cansancio

Estoy convencida de que la estrategia de Gustavo Petro este año es cansar a los colombianos a punta de reformas y propuestas estresantes. Con la esperanza de que le digamos: hágale. Pues no, presidente, somos incansables.

Tatiana Trujillo.

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