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Hoy, día de elecciones, seguramente votarán muchos más millones de colombianos que en oportunidades anteriores. Llegamos a las urnas con cinco candidatos presidenciales y un país polarizado entre la derecha que representa Iván Duque y un izquierdista como Gustavo Petro.
Por supuesto no hay que demeritar la fuerza que tienen Vargas, Fajardo y De la Calle. Por eso hoy más que nunca creo firmemente que las encuestas le hacen mucho daño a nuestra frágil democracia.
Vamos a ver qué tanto acertaron los encuestadores, no sin antes decir que se han equivocado en el pasado. Tanto así que, por ejemplo, el candidato Petro se siente presidente y ha anunciado en varias oportunidades que de haber una “diferencia sustancial” entre lo que vean sus testigos electorales y los resultados de la Registraduría, no reconocerían los resultados. Por eso, violando la ley, ha convocado para hoy a sus seguidores a partir de las cuatro de la tarde. Eso, por supuesto, puede acabar mal, pues si las hordas petristas se comportan en las plazas como lo hacen en las redes, vamos a tener esta tarde una delicada situación de orden público, para la cual debe estar preparado el presidente Santos.
Estamos, y no se equivoquen, frente a una situación similar a la ocurrida el 19 de abril de 1970, cuando los seguidores de Gustavo Rojas Pinilla salieron a la calle a protestar violentamente porque, según ellos, le habían robado la Presidencia a Rojas.
Si hay algo que ha caracterizado a Gustavo Petro es que siempre ha estado por encima de la ley, disfrazando su postura de demócrata. Personalmente, entre más lo estudio y lo conozco, más confirmo mi tesis de que el candidato de la Colombia Humana es, por su talante, un anarquista.
Independientemente de todas las decisiones y previsiones que tomen las autoridades de la Registraduría, la Procuraduría, la Contraloría, la Fiscalía y el Gobierno, Petro no va a aceptar los resultados, salvo que gane las elecciones, lo que de acuerdo con las perversas encuestas no parece ser tan obvio.
Pero el miércoles en entrevista en Blu Radio dijo que estaba seguro de que iba a ser el presidente y, claro está, de no serlo, va a armar un levantamiento popular. Por supuesto que eso a él no le importa, porque de todas maneras quiere armar un tropel, que ojalá no acabe con muertos y heridos.
Resulta irresponsable, por decir lo menos, que quien aspira a gobernar a los colombianos llame a la rebelión. Por supuesto eso no me sorprende tratándose de Gustavo Petro.
Así las cosas, esta tarde podríamos estar frente a una situación de orden público complicado a lo largo y ancho del país.
Oyendo el jueves pasado a Alejandra Barrios, de la Misión de Observación Electoral, sostiene ella que con las últimas medidas tomadas por las autoridades las elecciones serán transparentes. Y Barrios es conocida por su seriedad. Sin embargo, me atrevo a pronosticar que de todas maneras Gustavo Petro no va a aceptar los resultados, a no ser que gane, cosa que seguramente no pasará.