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Hay dos técnicos que en este fin de semana merecen reconocimiento. Ramiro Viáfara, en primer lugar, porque sus órdenes y alineaciones, incluyendo los relevos de jugadores en los segundos tiempos, nos permiten saludar y agradecer la alegría proporcionada, cuando aún se sufre la tristeza de la eliminación de la mayor.

Viáfara no es ningún aparecido en esta instancia. Hace años trabajó como asistente de Eduardo Lara, antes que a éste le diera o a los dirigentes por subirlo a la primera. Viáfara tiene el enorme mérito de haber podido superar la crisis que significó la salida de Edwin Cardona, por lesión y calificado como jugador clave en el esquema de la Sub 17. Además, sin mucho tiempo, debió incluir siete jugadores para reemplazar a aquellos, cuya documentación, no resistiría la menor investigación de Fifa. De ahí que con jugadores con poco trabajo en el grupo pudo salir a ubicarse al menos dentro de los cuatro mejores en esta categoría.

Por supuesto, que como todos nuestros técnicos comete pecados, como podría ser la demora en los cambios, que siempre trajeron metamorfosis en el plan de juego y no creer contar con la línea titular.

Si muchas veces nos quejamos de Lara, Reinaldo Rueda y Jorge Luis Pinto, incapaces de diseñar la titular, Viáfara no resultaría la excepción.. Lo conocí como jugador, serio, cumplidor, de pocas palabras y acertadas ejecutorias con el balón, sin poder definir su verdadero puesto, pues sabía acomodarse en cualquier lugar del campo. Estas líneas no pretenden catapultarlo a la selección de mayores, ni mucho menos. Es un sencillo saludo a su gestión con este grupo y nada más.

El otro director técnico es Óscar Quintabani, una persona que está en Colombia hace muchos años, que se radicó en Pereira, que jugó en el Once Caldas, Tolima y Pereira, que manejó al Quindío, que pasó por el Tuluá, Cali, Pasto; campeón con Nacional, con lo cual certifica su amplio conocimiento de los jugadores, sobre todo, del occidente colombiano. Llegó después de una pobre campaña en Millos para salvar al Pereira y en principio lo logró. Está en los cuadrangulares, soportará hasta la última fecha la sombra de la promoción por el descenso, aunque devolvió a la zona, a la ciudad, la pasión por el matecaña.

Por su decisión llegaron tres jugadores con nombre, como Charria, el paraguayo Jiménez y el ecuatoriano Tenorio. Por su misma decisión son suplentes, pues el grupo de jóvenes y veteranos, como Prono, Almeyda, Victoria y Cortez, lograron estimular la emoción, porque en cada partido se juegan la vida. Y no es una frase de cajón, es la pura realidad. con ganas, con dinámica están en la pelea por los puntos y la supervivencia.

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