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CREO QUE DIOS ESTÁ EN SERIOS problemas.
El presidente Uribe sostuvo que su reelección estaba en manos del Altísimo. Un poco antes, Andrés Felipe Arias les dijo a sus potenciales electores que Dios es su apoyo principal. Con menos vehemencia, pero quizás con igual inspiración, varios candidatos han anunciado también el auxilio divino. La más protuberante invocación ha corrido por cuenta de José Galat quien, según afirma, no necesita intermediarios y ha encontrado en un cierto matado de ojo de la divinidad, la complicidad e intimidad celestial que otros quieren arrebatarle.
Hasta donde llegan mis informaciones, todos ellos comparten el mismo Dios. Es a ese Jehová judeocristiano a quien han llegado las solicitudes de ayuda o la noticia de que Él está ya casi carnetizado en determinadas candidaturas.
Aunque Él todo lo puede, no veo fácil que llegue a salir de este embrollo. Porque si bien su ubicuidad es infinita, ¿cómo compartir el voto? ¿Cómo hacerle fuerza a la Corte para que salga la reelección de Uribe y, al mismo tiempo, apoyar a Andrés Felipe en momentos en que sin la ayuda divina difícilmente puede coronar? Además, ¿querrá bendecir Agro Ingreso Seguro? ¿O asistir a Noemí que, dado su regreso al conservatismo, debe tener ahora línea más franca con el Altísimo? ¿Aceptaría Martha Lucía que Yahvé no le tendiera su mano?
Porque aunque no es la primera vez que Dios se encuentra en situación tan complicada, en otros casos la decisión ha sido menos difícil. Por ejemplo: cuando Higuita contó que el famoso escorpión en Wembley fue obra directa y meticulosa de la divinidad, se trataba de no dejarse montar pierna de esos anglicanos irredentos y paganos que conformaban las huestes de la selección británica. En igual sentido, si Maradona habló también de la mano de Dios en el golazo contra la misma Rubia Albión, la razón se repite. ¡Que mueran los protestantes luteranos!
Pero, ¿qué hacer cuando son varios solicitantes, todos ellos católicos, apostólicos y romanos, los que invocan la ayuda de la misma Divina Majestad? ¿Acudir a las encuestas? ¿Pero qué tal, por ejemplo, que la encuesta resulte amañada, de nuevo, por los miserables protestantes? Porque muchas de esas firmas tienen accionistas gringos. Dios podría pensar en una asesoría. Unos cuantos focus groups, varios análisis de prospectiva, teoría de juegos, evaluación de escenarios multipolares. O preguntarle al Opus Dei, siempre una buena alternativa para la salud de la Obra.
¿Tendrá Dios también la encrucijada del alma? ¿Cómo la resuelve? Una opción es abstenerse. Pero en relación con el referendo, esto puede favorecer a los paganos antiuribistas si no se logra el umbral. ¿Votar en blanco? Pero si gana el voto en blanco, algo posible dada la maquinaria divina que nunca ha sido derrotada, entonces hay que repetir las elecciones. Malo.
Lo mejor es valerse de la escolástica. Si sostuvo el sabio de Aquino que toda autoridad emana de Dios, es fácil argüir que, en contravía, Dios tiene que apoyar al que posee ya la bendición celestial. Queridos candidatos: Dios tiene pacto con Uribe desde 2002. Y aunque todo lo puede, no le es posible deshacer ese compromiso sin dejar de traicionar su propia naturaleza divina.