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El feliz año de la Revolución

La última fase del proceso de rebelión cubana comenzó a gestarse en 1955, en México. Cuando llegaron a Sierra Maestra eran sólo 16. Luego se multiplicaron. Fidel Castro ingresó a La Habana el 8 de enero del 59 y se posesionó como Primer Ministro.

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Pocas horas antes de que muriera atravesado por las balas del ejército de Fulgencio Batista, uno de los miles de campesinos que se unieron al grupo rebelde de Fidel Castro, Camilo Cienfuegos y Ernesto Guevara, le tomó la mano al Che en Santa Clara y le dijo: “¿Recuerda comandante? Usted me mandó a buscar un arma en Remedios y me la gané aquí”. Dos días antes, el mismo Che lo había conminado a que se ganara un fusil como el que había perdido por haberse dormido en plena batalla. “Yo lo había amonestado, y él me respondió que lo habían desarmado por un tiro que se le escapó. Le respondí con mi sequedad habitual: Gánate otro fusil yendo desarmado a la primera línea… si eres capaz de hacerlo”.

Corrían los últimos días de diciembre de 1958. El grupo de los “barbudos”, bautizado Movimiento 26 de julio, avanzaba sobre Las Villas y Santa Clara. Su lema era ser libres o mártires. El soldado del arma fue uno de los miles de mártires de aquellas jornadas que se habían iniciado tres años antes, cuando Fidel Castro comenzó a armar la revolución en las afueras de Ciudad de México para intentar derrocar al dictador Fulgencio Batista, quien estaba en el poder desde 1940 y, según Castro y la mayoría de cubanos, le había regalado la isla a los norteamericanos. Ya Fidel había fracasado una vez, en 1953, en lo que pasó a la historia como el asalto al Cuartel Moncada. Fue enviado a prisión por Batista, y luego amnistiado. Por aquellos días pronunció una de sus frases más visionarias: “Condenadme, no importa. La historia me absolverá”.

En la granja de Santa Rosa, en Chalco, el comandante implantó una férrea disciplina militar que combinaba con una profunda formación política. Buscaba adeptos, conseguía recursos para su lucha, impartía órdenes y diseñaba y rediseñaba un posible plan de ataque. Allí, en marzo del 55, conoció al Che. “Yo conocí a Fidel en una de esas frías noches de México, y recuerdo que nuestra primera discusión versó sobre política internacional”. Guevara se encontró con los restos del grupo de sobrevivientes que atacó el Cuartel Moncada. Venía de Guatemala, en donde había luchado y perdido contra el poder de los Estados Unidos y la United Fruit Company. “De allí regresaba uno en derrota, unido por el dolor a todos los guatemaltecos, esperando, buscando la forma de rehacer un porvenir. Fidel venía a México a buscar un terreno neutral donde preparar a sus hombres para el gran impulso”.

Sin embargo, la neutralidad estaba salpicada por enemigos del gobierno mexicano, espías del FBI, agentes de Batista, traidores y rencillas internas. “Después de vencer todas estas dificultades debíamos lograr algo importantísimo: salir, y luego, llegar, y lo demás, que en ese momento, nos parecía fácil. Luego aquilatamos lo que aquello costó en esfuerzos, en sacrificios y vidas”.

El 25 de noviembre de 1955, 82 revolucionarios al mando de Fidel Castro, Ernesto Guevara, Raúl Castro, Juan Almeida y José Smith zarparon del puerto de Tuxpan, a las dos de la madrugada, a bordo del yate Granma. Arribaron a Cuba seis días más tarde, por la playa de Las Coloradas. “Quedamos en tierra firme, a la deriva, dando traspiés, constituyendo un ejército de

sombras, de fantasmas, que caminaban como siguiendo el impulso de algún oscuro mecanismo psíquico”. Sólo eran 12 cuando se instalaron en Sierra Maestra, el Oriente de Cuba. “Éste ha sido el primer triunfo de la Revolución”, les dijo entonces Fidel Castro, seguro de que el número de “barbudos”, como ya se les llamaba, crecería. En menos de un mes, rumoraban en la isla, los rebeldes eran más de mil. Pequeños propietarios, trabajadores, campesinos, estudiantes y profesores habían hecho suya la causa de Castro, y le habían colaborado con dinero, comida, armas, ropa o lo que pudieran. El 29 de diciembre el Che y sus hombres ingresaron en Santa Clara. Cortaron las comunicaciones, se tomaron lo que conocían como “el tren blindado” con 300 soldados y redujeron al ejército de Batista. Sobre la medianoche se difundió la noticia de que el dictador había huido con otras 40 personas, y según Castro, con 300 o 400 millones de dólares.

El Che y Camilo Cienfuegos ingresaron a La Habana con sus revolucionarios vestidos de verde oliva en medio de vítores y desmanes. Serios, comprometidos con lo que debían comenzar, apaciguaron los ánimos y aguardaron a Fidel Castro, quien llegó una semana después para posesionarse como Primer Ministro del gobierno provisional. Pasados cinco meses, aprobó una reforma agraria por la que los terratenientes perdieron sus latifundios y la tierra se distribuyó en cooperativas y granjas. Aún no se había pronunciado sobre el carácter político de la revolución, pero eso poco les importaba a los cubanos de la calle, que apoyaban sus decisiones sin demasiados miramientos. En el 61 declaró su proceso como socialista y estrechó sus relaciones con la Unión Soviética. Ya Estados Unidos había roto sus relaciones con la isla y la había embargado. Se iniciaba, entonces, un largo período de rupturas, odios, críticas, supervivencia, desmanes, protestas, huidas, ajusticiamientos, muertes y lucha, que sólo el tiempo develará en sus reales y justas proporciones.

Muchos de los “barbudos” del Granma murieron o se exiliaron. Otros se quedaron a construir un nuevo país al lado del Comandante. La memoria honró a los miles de muertos de la revolución, y el olvido sepultó a gran parte de los inocentes que cayeron, como aquel hombre que le tomó la mano al Che para decirle que había conseguido otra arma.

Cronología

Los años de la Revolución en Cuba

1953

Golpe fallido

El 26 de julio un grupo del Partido Ortodoxo trata de tomarse el Cuartel Moncada; el plan falla y todos son condenados a prisión e indultados después.

1959

Triunfo total

Los rebeldes ganan el control militar de la isla durante la noche vieja de 1958. El año se inicia con la huida de Batista a República Dominicana.

1961

Defensa militar

Las tropas cubanas logran repeler la invasión de exiliados liderados por la CIA en Bahía Cochinos. Fue la primera gran derrota de E.U. en América Latina.

1962

Misiles y veto

Estados Unidos endurece el bloqueo comercial a Cuba tras descubrir la instalación de misiles atómicos soviéticos en la isla. Por una semana el mundo estuvo al borde de una guerra nuclear.

1991

Lazos rotos

En plena decadencia soviética, Mijail Gorbachov anuncia que pondrá fin a la unión política, militar y económica con Cuba. La isla pierde a su mayor aliado.

2006

Fin de una era

Fidel, el líder revolucionario, delega en su hermano Raúl el gobierno del país. Su grave estado de salud lo aparta del poder.

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Fernando Araújo Vélez

Por Fernando Araújo Vélez

De su paso por los diarios “La Prensa” y “El Tiempo”, El Espectador, del cual fue editor de Cultura y de El Magazín, y las revistas “Cromos” y “Calle 22”, aprendió a observar y a comprender lo que significan las letras para una sociedad y a inventar una forma distinta de difundirlas. fernando.araujo.velez@gmail.com
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