La estratificación

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Hace un tiempo se publicó en Twitter algo que decía que “la ropa de Koaj es para pobres que no se quieren ver pobres”.

Cuando leí al respecto, pensé: “¿cómo alguien se puede detener a pensar en ello?” “¿Qué busca con ese tipo de comentarios?”, lo cierto, fue que no me detuve a prestar demasiada atención al comentario y lo dejé pasar.

Transcurridos unos días, escuché a dos mujeres hablar, madre e hija. La hija contaba que su papá estaba peleando con un sobrino porque simplemente votaría por Petro y pues él estaba a favor de Duque; la mamá al parecer no entendía bien sobre los agravios entre el uno y el otro. Para evitar explicarle, la hija le dice: “lo cierto es que, como dice mi papá, se debe votar por Duque, porque los que votamos por Duque o Vargas Lleras tenemos clase, somos de los que pensamos como los estratos altos”.

Esa conversación me dejó perpleja y me llevó a pensar en cómo existen personajes que podrían votar solamente por sentirse de cierto estrato sin tan siquiera buscar argumentos más lógicos de su voto.

¿Desde cuándo el voto era solamente para pertenecer a un estrato socioeconómico? ¿Cómo se había dejado de un lado las propuestas de cada individuo para darle la administración del país por el sentirse a fin a un estrato? La verdad, esa conversación me dejó de algún modo inquietada. Ahí empecé a recordar el famoso “¿usted no sabe quién soy yo?”, así como una clase donde se nos decían que los colombianos tenemos la fiel convicción de que nuestra clasificación de clases es mundial, pero solo es nuestra.

Entonces me di a la tarea de indagar por el tema de los estratos, encontré varía información sobre el tema, pero lo que me llamó la atención fue un artículo publicado en la BBC donde se hablaba al respecto, sobre cómo los colombianos adaptamos los estratos a nuestra cultura: ese número que se nos asignó determinó nuestro barrio, nuestra forma de hablar, nuestra manera de socializar, nuestras costumbres, nuestros sueños; es decir, nuestra forma de vivir, porque las personas vivimos acorde a lo mismo que pensamos y sentimos. Ese número dio una determinación a la vida de los colombianos, donde cada uno lo acepta y le genera ideas, hasta ciertos complejos tanto de superioridad como de inferioridad.

Si se mira el tema de los estratos desde otro ámbito que no sea social, también complica las cosas en varios sectores. Es, por ejemplo, lo que determinó que Bogotá siga creciendo horizontalmente, lo que ha hecho que se genere desperdicio de espacio en una ciudad donde cada vez es más escaso; que las empresas se ubiquen en ciertos sectores del país, donde su productividad puede verse afectada por su misma ubicación, lo que puede repercutir en términos económicos en el mismo país, puesto que no permite competitividad a las empresas.

Colombia es un país que está fragmentado por muchas cosas regiones, ideologías políticas, gustos deportivos, creencias religiosas, color de piel, entre otras, ¿es necesario sumarle otra dividiéndonos por estratos? Bueno. mientras pienso en eso, ahora veo el revuelo por otro comentario de Twitter sobre Tostao, donde nuevamente el tema es por los estratos. Me siento a esperar: ¿con qué nuevos comentarios saldrán para sentirse en superioridad a los demás?

Angie Katerine Sastoque Sierra.

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