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¿Y el respeto?
Por estos días, la política está exacerbando los ánimos y se apela a cualquier argumento para defenderse y de paso ofender. Deja de ser el arte discursivo para ser un engendro del odio. La política es una circunstancia social que no nos puede llevar a maltrechar la amistad.
Hay ideologías que se basan en las costumbres, en teorías, ideas, en conceptos, y eso es comprensible, y de ahí se parte al discurso que cada quien pretende ofrecer, pero lo que no es valido es que nos dejemos llevar por la emociones negativas y entremos en el universo del odio y sus intríngulis.
Cada quien es libre de argumentar su pensamiento político sin rebasar los límites de la ética social, la que es inherente al arte de la política en el escenario público, pues mientras esta última es argumentativa, la otra fija los límites entre lo decente y lo indecente. No olvidemos de acompañarnos siquiera de un mínimo de ética social cuando entremos en el mundo de la política partidista, para argumentar el discurso bajo el prisma de los valores deontológicos y axiológicos y no desbordarnos al mundo vulgar de la ofensa, que en cambio de sumar, resta.
Nunca olvidemos que mis derechos van hasta donde empiezan los derechos ajenos y más tratándose del respeto. Las ideas son valederas por la fuerza de sus argumentos, no por la cantidad de vulgaridades o de vejámenes con que se les pretende estólidamente reforzar.
Un argumento válido es aquel que se afinca a la demostración verdadera, se construye respetando las leyes de la lógica, la sindéresis, la sintaxis, la gramática y la ortografía y se acompaña con principios éticos como adorno personal. La ortografía es una radiografía intelectual.
Édgar Guillermo Bejarano Chávez. El Triunfo.
Demanda vs. alcalde de Cartagena
Lleva las de ganar el alcalde, porque la sentencia definitiva se dará dentro de unos cuatro años. En estos procesos, cuando la justicia se pronuncia, ya nadie se acuerda o ya para qué.
M. Cristina Quiroga. Cali.
Mujeres aniquiladas
Mientras tantos (y algunas) se rasgan las vestiduras proclamando el fin de la utilidad del feminismo, la ONU anuncia que América Latina es el lugar del mundo donde más matan mujeres. En Chile, cinco hombres violaron a una joven. Pero sí, tienen razón, feminismo para qué.
María Isabel Niño.
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