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La hora de la defensa regional

Con el Consejo Suramericano de Defensa Brasil busca  un puesto permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU.

14 de diciembre de 2008 – 05:00 p. m.

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En una Cumbre que comienza este martes entre rumores escépticos que van y vienen entre presidentes y académicos, Brasil se juega su reputación como líder de Suramérica en el balneario brasileño de Costa do Sauípe, en Bahía.

Allí comienzan a llegar el lunes los representantes de los 12 países miembros de la neonata Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), a  participar en una Cumbre extraordinaria entre martes y miércoles,  donde se tomarán dos trascendentales decisiones: elegir al presidente  de  la Unión y la aprobación de los estatutos de constitución del Consejo Suramericano de Defensa (CSD). Éste último, ideado por el presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva tras la crisis desatada por la incursión colombiana a suelo ecuatoriano a comienzos de marzo, ha sufrido un largo y silencioso proceso de conformación, que por primera vez verá la luz esta semana.

El jueves pasado, un grupo de expertos y representantes de los 12 ministerios de Defensa suramericanos aprobaron el borrador de los estatutos del Consejo. Esta semana, su discusión y aprobación por parte de los líderes de la Unasur arrojaría más pistas sobre una iniciativa que, hasta ahora, había sido explicada con  pocas y vagas declaraciones de los funcionarios públicos encargados del proceso.

Los arquitectos detrás del Consejo, en especial los brasileños, han aclarado que éste, antes que una alianza militar, busca convertirse en un foro donde “se discutan y comprendan los planes de defensa de unos y otros, a ver en qué medida podemos cooperar”, explicó hace unos meses en entrevista con El Espectador, el embajador brasileño Valdemar  Leão.

La propuesta causó el distanciamiento inicial del presidente Uribe, quien observa con recelo que su política de seguridad sea puesta a discusión en un foro multilateral, cuyos alcances aún son inciertos.

El presidente Luiz Inácio Lula logró mantener a Colombia dentro de la iniciativa. Una acción que se enmarca en una estrategia diplomática a la que subyacen sus aspiraciones de lograr un puesto en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, intención con la que justificó la creación del CSD el 4 de marzo de 2008, al autoproclamarse el representante de éste último  ante el Consejo de Seguridad.

 Lula y el Consejo Suramericano de Defensa han despertado análisis esperanzadores y escépticos a la par. Para algunos, es la oportunidad de empezar a construir un sistema de defensa regional, tras los nulos resultados del Tratado de Asistencia Recíproca (TIAR), firmado en 1948. Otros, como la analista colombiana Socorro Ramírez, ven en el Consejo el escenario ideal para que, por ejemplo, “Colombia y Ecuador enmarquen sus diferencias en un ámbito más amplio de evaluación de las amenazas compartidas y de definición de políticas comunes de seguridad regional”.

Pero a su potencial se le atraviesan serios problemas que deben ser superados:  la resistencia colombiana y, aún más seria,  la competencia  por el liderazgo que acarrea Venezuela, cuyos intenciones con el Consejo sería consagrar “la retórica antiimperialista y marcar distancias con EE.UU.” , como escribió recientemente Susanne Gratius, investigadora de la  Fundación para las Relaciones Internacionales y el Diálogo Exterior (Fride), con sede en Madrid.

En medio de una percibida rebelión por parte de los países chavistas frente al liderazgo brasileño, desatada por el anuncio de no pago de la deuda al Brasil por parte del gobierno de Rafael Correa —que habrá de oficializarse el lunes—, la jornada que empieza esta semana en Bahía no parece estar blindada contra una que otra sorpresa.

Tensión en Unasur

Durante la cumbre de Unasur que inicia mañana en el estado costero de Bahía, Brasil,  se espera que se decida qué país asumirá la presidencia de la Unión. La candidatura del ex mandatario argentino Néstor Kirchner ha sido rechazada por el presidente uruguayo Tabaré Vásquez, luego de que su país entrara en una delicada polémica con Buenos Aires, por cuenta de la decisión de cerrar un puente fronterizo con Uruguay. El domingo, Montevideo aseguró que dejará la Unión de ser cambiadas las reglas de juego en Unasur para que Kirchner acceda a la presidencia. Hasta ahora, todos los países deben estar de acuerdo en la persona que ocupará el polémico cargo.

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