Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Era una historia que esperaba ser publicada. En el último año los lectores tradicionales de The New York Times, el prestigioso diario estadounidense galardonado con 98 Premios Pullitzer, vieron cómo sus ediciones fueron desapareciendo paulatinamente de los quioscos. La Oficina de Auditoría de Circulaciones, entidad independiente que sondea el mercado de los impresos en el mundo, confirmó en octubre pasado que el periódico neoyorquino imprimía poco más de un millón de copias al día: en términos precisos, un 3,6% menos que en 2007.
Este sólo fue el primer párrafo de una noticia que alcanzó su clímax el pasado miércoles, cuando la familia Sulzberger, principal accionista y propietaria del matutino desde 1896, anunció que hipotecará su edificio y pedirá préstamos por 225 millones de dólares para pagar deudas vencidas.
El Times, el diario que lograra el encarcelamiento del congresista Sam Tweed en 1872 por desfalco, que cubriera la guerra entre Rusia y Japón en 1904 a través de cables informativos, que documentó las atrocidades estadounidenses en Laos tras publicar en 1971 documentos clasificados del Pentágono, parece condenado a desaparecer en el siglo XXI. Según proyecciones independientes, es factible que para 2009 su circulación se sitúe en una cifra inferior al millón de ediciones diarias.
Como dato adjunto y que ofrece contexto, el neoyorquino no es el único medio impreso en graves problemas. Dos días antes, el grupo Tribune Co., que edita a Los Angeles Times y el Chicago Tribune, se acogió a la ley de quiebras para reestructurar una deuda de 13.000 millones de dólares. Por otra parte, la revista Newsweek planea una reducción de plantilla, páginas y circulación para seguir en el mercado.
Su publicación hermana, The Washington Post, ha despedido 200 periodistas en los últimos cinco años; sin embargo, sus ingresos siguieron a la baja: de 573 millones de dólares en 2007 pasó a recibir este año 496 millones (una caída del 13%).
Al otro lado del océano, en Europa, el presente es igual de desalentador: la circulación del diario inglés The Guardian bajó 6,51% respecto al año pasado; en Francia, Le Monde redujo su nómina un 20% para seguir a flote, mientras los diarios españoles han pedido ayuda al gobierno ante el descenso general de los ingresos publicitarios (ver recuadro).
Las declaraciones no son menos pesimistas. “La debilidad de la economía está teniendo un impacto dramático en nuestros resultados”, dijo a la cadena Bloomberg Craig Dubow, presidente de Ganett, empresa propietaria de USA Today, cuya acción en la bolsa alcanzó su valor más bajo desde 1985.
A esta altura, el principal culpable está totalmente identificado: en tiempos de crisis los anunciantes prefieren pautar en internet, que ofrece precios más bajos que los impresos y garantiza mejores métodos para cuantificar su inversión. Según la agencia de medios ZenithOptimedia, el presupuesto publicitario en la red para 2008 creció un 26,7%, y para el final de la presente década representará casi el 14% del mercado total.
Pero también hay una luz al final del túnel. Thomas Rubin, asesor de Microsoft para Propiedad Intelectual, aconseja a los impresos que, en lugar de oponerse al nuevo gigante virtual, creen sinergias que les permitan compartir contenidos con gran calidad y obtener ingresos en conjunto. “Esta fórmula es la indicada para consolidar una industria de la información que sea competitiva”, dijo a uno de los bloggers de Real Clear Politics.
Desde España, Miguel Ángel Bastenier, editorialista del diario El País, resume: “Este año la crisis del papel, que es de fondo, se ha visto decuplicada por la crisis económica mundial. Pero no nos confundamos: sin la inestabilidad externa, seguiría habiendo una interna”.
Pero mientras los números rojos se toman los balances de los principales diarios europeos y estadounidenses, en las salas de redacción latinoamericanas, de momento, el ambiente financiero permite respirar mejor.
“Si en América Latina la crisis es menos visible, se debe a que el porcentaje de usuarios de los medios electrónicos es mucho menor que en Europa o EE.UU.”, enfatiza Bastenier, y agrega: “A diferencia del resto del mundo, el número de periódicos que no son verdaderas operaciones informativo-comerciales es bastante elevado; es decir, no existen para informar y su objetivo primordial no es ganar dinero sino defender intereses particulares”.
El panorama colombiano es bastante peculiar. Según cifras de la Comisión de Regulación de Telecomunicaciones, el acceso de usuarios a internet aumentó un 28,5% de diciembre de 2007 a julio de 2008; es decir, 1’774.591 personas acceden hoy a la red. Por si fuera poco, desde el año 2000 el nivel de lecturabilidad de los periódicos impresos creció alrededor de un 13%, explicado por el crecimiento económico del país en los últimos años y un incremento en el nivel de escolarización.
Ambas circunstancias permitieron que en 2008 se presentara un reacomodo en el mercado de los impresos nacionales: los diarios regionales se agruparon y sacaron al mercado informativos con contenido para los estratos populares, El Tiempo consiguió un socio estratégico y le apuesta a nichos especializados, y El Espectador invirtió US$12 millones en su regreso a la circulación diaria, además de complementar su contenido de papel con información en internet.
La desaceleración de la economía en 2008 trae un interrogante: hasta cuándo seguirá soplando el buen viento.
Los españoles piden salvavidas
Los rotativos ibéricos prendieron esta semana las alertas. Según un estudio de la Asociación de Editores de Diarios Españoles (AEDE), en 2008 se sentirá un descenso del 90% en los resultados operativos gremio: tendrán que conformarse con 35,3 millones de euros a diferencia de los 364,6 millones que facturaron en 2007.
Ante esta situación, Pilar de Yarza, presidenta de la AEDE, le hizo un urgente llamado al gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero para que conceda subvenciones a los impresos, como sucede actualmente en Francia, Italia y Dinamarca.
Además de la caída en los ingresos por publicidad, que en 2008 será del orden del 16%, los periódicos españoles también enfrentan el envejecimiento de sus lectores: la media se ubica en 44,1 años.
El plan de acción inmediato es conquistar a las audiencias jóvenes a través de internet.
Ganador en tiempo de crisis
Uno de los ganadores con la actual crisis de la prensa escrita es el magnate australiano de las comunicaciones Rupert Murdoch.
El propietario del emporio mediático News Corporation compró el año pasado una de las joyas de la prensa estadounidense: el diario económico The Wall Street Journal, que desde comienzos de las década del 90 había registrado pérdidas en sus ingresos.
Tras desembolsar 5 billones de dólares, News Corp. adhirió el Wall Street Journal a su grupo de medios impresos, que también incluye al grupo The Times, de Inglaterra, el New York Post y varios rotativos en Australia y Oceanía.
Sin embargo, su conglomerado está basado en los estudios de cine y los canales de televisión (abierta y por cable) FOX, que representaron más del 75% de los 5.381 billones de dólares de ganancia que reportó en el primer semestre de 2008.
Según Forbes, Murdoch se ubica en el puesto 109 de los hombres más ricos del mundo, con una fortuna neta de US$8,3 billones.