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Los operativos en contra del contrabando de licor se intensificaran en el Valle del Cauca por parte de las autoridades para combatir la comercialización y distribución que está perjudicando los ingresos del departamento.
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En lo corrido del año 2015 fueron decomisadas más de 2.400 botellas de licor y 20.800 más fueron derramadas en operativos realizados por las autoridades en cerca de 115 establecimientos públicos de la región.
“Apoyados con la Ley anticontrabando expedida en el 2015 que dio herramientas para combatir estas prácticas ilegales, lograremos fortalecer las finanzas y trasladar los recursos para la salud”, aseguró Eliana Zalamanca, Subsecretaria de Rentas a Caracol Radio.
Producir una botella de licor adulterado es un negocio redondo. Fabricar el líquido y comprar la botella y las estampillas requieren una inversión máxima de $10.000. Una vez envasado, el falsificador las vende entre $30.000 y $90.000, según la marca. Del otro lado, las pérdidas para el Estado son monumentales.
Juan Carlos Bolaños, director legal de B&B Abogados explica que por cada botella de whisky adulterado, por ejemplo, el erario deja de recibir cerca de $30.000, de los cuales $6.000 irían a la DIAN y el resto a los departamentos. Es dinero que se deja de destinar a la salud, la educación y el deporte. Pero, sin duda, el peor daño es para los consumidores.
El licor adulterado, además de contener impurezas, no respeta los niveles establecidos de concentración de alcohol. Legalmente no deben sobrepasar los 40 grados, pero en el licor adulterado llegan hasta los 90. Su consumo puede producir entre los consumidores daños neurológicos, hepáticos, estados de coma y hasta la muerte.
Según la Secretaría de Salud de Bogotá, el año pasado hubo 442 casos de intoxicación por ingesta de bebidas alcohólicas. Alejandra Díaz, toxicóloga de la Secretaría, asegura que las altas concentraciones de alcohol del licor adulterado conllevan a la desinhibición rápida del consumidor, que puede entrar fácilmente en estados de euforia o violencia.