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“Lo primero es que el país entienda que este es un ejemplo muy doloroso, que nos muestra que Colombia tiene que avanzar a una sociedad de respeto, una sociedad plural, como lo establecen la Constitución y las leyes”. Con estas palabras la ministra de Educación, Gina Parody, se refirió a la historia de Sergio Urrego, el joven de 16 años que se suicidó el pasado 4 de agosto y cuyo caso estaría relacionado con la discriminación que vivió en su colegio por ser gay, como lo contó El Espectador en su edición del domingo siete de septiembre. Ayer la Fiscalía confirmó que un fiscal de la Unidad de Vida en Bogotá asumió la investigación del caso.
Respecto a las posibles sanciones que podría enfrentar el colegio, Parody dijo que el Ministerio acompañará a la Secretaría de Educación de Cundinamarca en la investigación para esclarecer qué responsabilidad tuvieron las directivas y los profesores del Gimnasio Castillo Campestre, ubicado en el municipio de Tenjo, en los hechos que desencadenaron la muerte de Sergio. Ayer la madre del joven, Alba Reyes, relató de nuevo a distintos medios de comunicación los atropellos que su familia vivió luego de que un profesor encontrara en un celular unas fotos de Sergio y su novio besándose. Después de esto los menores fueron llevados a la oficina de la psicóloga del colegio y les pidieron que les contaran a sus padres sobre su relación.
De acuerdo con la ministra de Educación, la Secretaría del departamento es la entidad competente para adelantar la investigación y determinar las sanciones, si hubiese lugar a ellas. “Pueden ir desde una amonestación hasta la cancelación de licencia de funcionamiento de la institución”, agregó. Parody también hizo un llamado de atención a las secretarías de Educación respecto a la vigilancia que deben hacer del cumplimiento de la Ley 1260 de convivencia escolar, aprobada el año pasado por el Congreso y que, precisamente, busca disminuir el matoneo en las instituciones educativas a través del Sistema Nacional de Convivencia Escolar.
En el caso de Sergio, los indicios apuntan a que en el colegio les dijeron a él y a su novio que estaban cometiendo una falta grave, porque el manual de convivencia señalaba que estaban prohibidas “las manifestaciones de amor obscenas, grotescas o vulgares en las relaciones de pareja dentro y fuera de la institución”. “Aquí lo que vemos, aparentemente, es la violación de la Ley 1260. La petición que hacemos es que las secretarías realmente vigilen que los manuales de convivencia en los colegios de Colombia cumplan con lo que establece la ley”, enfatizó la ministra de Educación.
Ayer, por primera vez, habló la directora del Gimnasio Castillo, Amanda Castillo, quien aseguró que no hubo discriminación en contra del estudiante. “El colegio siempre valora y respeta la condición sexual de las personas que forman parte de éste. Siempre respetamos la intimidad de los seres humanos y jamás hubo presión y discriminación por ser homosexual”.
La rectora también dijo que la institución no les llamó la atención por las fotos en las que los jóvenes se besaban, sino por las manifestaciones que hicieron en público. “Están prohibidas las manifestaciones obscenas en el manual de convivencia… Hay muchas maneras, como las corporales y manifestaciones que un niño pequeño no tiene por qué estar viendo. Para eso hay otros lugares, otros momentos, y considero que dentro del colegio no. Los niños van a estudiar y no a tener relaciones de pareja. Sólo se les pidió que dieran su versión y se les exigió que respetaran la institución”, afirmó Castillo.
Ante el rumor sobre el posible cierre de la institución educativa, Piedad Caballero, secretaria de Educación de Cundinamarca, dijo que hasta que no haya un proceso y una investigación detallados sobre lo sucedido, no puede hablar de decisiones. “Nosotros no podemos, por un caso tan doloroso como este, sacrificar al resto de familias, porque es una institución de 600 estudiantes, que se podrían afectar con un posible cierre. En este caso les apuntamos a los planes de mejoramiento. Lo que tenemos que hacer es un seguimiento a un proceso de diálogo interno, de conversación con los actores de esta comunidad educativa para transformar su manual de convivencia y alejarse de estos conceptos tan rígidos y tradicionales”, aseguró Caballero.
Ante la petición de la ministra de Educación, de tener celeridad en las investigaciones, la secretaria dijo que se están llevando a cabo los procedimientos correspondientes y que este fin de semana estaría lista una resolución con un proceso de orientación disciplinaria y sancionatoria.
Caballero insistió, además, en que antes de salir publicado el artículo, la Secretaría de Educación ya estaba investigando al colegio, después de que la madre de Sergio manifestara sus quejas por el posible matoneo y por los sobre costos que ella decía que eran indebidos por parte de la institución. No obstante, la madre de Sergio no había recibido una respuesta hasta el viernes pasado. “Ya hicimos las dos averiguaciones y ahora iniciamos una nueva etapa del proceso, que está centrado en estos nuevos datos”, agregó Caballero.
Por otra parte, el director de Medicina Legal, Carlos Valdés, aclaró que tras practicar la necropsia al joven se descartó la presencia de cualquier tipo de sustancia alucinógena en su cuerpo.
Los rastros del matoneo
En el año 2012, según datos de la Agencia Pandi, el Ministerio de Educación y el Icfes incluyeron en las pruebas Saber el tema de competencias ciudadanas. Este ajuste permitió encontrar que los estudiantes de quinto grado, el 37,6% de los niños y las niñas se identifican como víctimas de intimidación escolar, el 21,5% indica ser intimidador o intimidadora y el 54,3% asume un rol de observador.
En Bogotá, de acuerdo con datos oficiales de 2013, el 10% de los niños y el 10% de las niñas encuestados en colegios públicos respondieron haber sido víctima de bullying dentro del colegio, y en instituciones privadas el 2% de los hombres y el 9% de las mujeres. En Cundinamarca, un estudio de la Universidad de la Sabana reveló que el 47% de los estudiantes han sido víctimas de matoneo.
Ante los indicios de un posible matoneo institucional en el caso de Sergio, la ministra Parody aseguró que sería una gravísima violación de la Constitución. Por su parte, Ángela Rosales, directora de Aldeas Infantiles SOS, explicó que los problemas se agudizan cuando colegios y familias no trabajan de una manera articulada.
“Si el niño que es víctima de discriminación por orientación sexual no encuentra apoyo emocional en su hogar, y tampoco en su segundo hogar, que es el colegio, es probable que llegue a las circunstancias de Sergio Urrego. Aunque los colegios tienen autonomía para formular los manuales de convivencia, éstos no pueden ir en contravía del desarrollo de los niños, de sus derechos y posibilidades de desarrollo. Lo correcto es un manual de convivencia acorde con el marco legal colombiano”, agregó la experta.