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A jugar…

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Parece un chiste, pero llegó la hora verdadera de jugar por la clasificación a Sudáfrica, a sabiendas de estar dependiendo, como viene ocurriendo, de los resultados de otros.

La  única necesidad es salir a vencer a Chile. Aunque tarde, parece haber encontrado Eduardo Lara una formación que venía extraviada en la zona de volantes o de medio campo. Con el momento de Aguilar y Guarín y ante la ausencia obligada de Vargas, el panorama para los dos citados parece haberse aclarado, porque en la medida en que los jugadores se sienten dueños de los puestos, ganan en confianza y generan seguridad para sus compañeros. Y si a ello agregamos la proliferación de jugadores de ataque con gol, como es el caso de Jackson Martínez y Falcao, se puede pensar en conseguir los tres puntos.

Seguimos viviendo cierta zozobra en el plan defensivo, pero así como Aguilar y Guarín con más partidos encima mejoraron, por qué no pensar que Córdoba y Yepes estén más arriba del nivel exhibido con la selección.

Claro que el rival de turno no solamente juega bien, sino que acaricia y con razones serias su presencia en el Mundial. Cuando llegó Marcelo Bielsa, los primeros cuestionamientos nacieron en la cifra de su contrato. Desconfianza fue lo que generó. Pasado el tiempo y las fechas de la eliminatoria, nadie en Chile pone en duda el acierto de su dirigencia. Llegar al Mundial pagará con creces la inversión, que en  su momento tenía ribetes de riesgo y desperdicio. Bielsa, con su discurso  y trabajo, despertó un sentimiento de superioridad que tal vez haya contagiado a equipos como la Universidad de Chile y la misma Unión Española, que en la presente versión de la Copa Nissan no solamente son protagonistas, sino que juegan bien, con orden, velocidad y saben desembocar ante el arco contrario.

Chile siempre contó con buenos jugadores, desde los días de Robledo, Jorge Toro, Leonel Sánchez. Después se mostraron en el mercado mexicano, con Alberto Quintano, Carlos Reynoso, ‘Patabendita’ Castro, hasta llegar a Suazo. Elías Figueroa fue un gran zaguero de Peñarol y de Internacional de Porto Alegre. Caszely, Zamorano y Salas, más en el tiempo, también recibieron elogios por sus goles y calidad. Este recorrido rápido por nombres es solamente para fijar una premisa. Tuvieron en todos los tiempos jugadores de calidad, y con Bielsa lograron juntar a los de ahora, que serán los rivales en Medellín.

Como buenos colombianos, los futbolistas nuestros dejaron para última hora la posibilidad de la clasificación y sólo deben concientizarse de jugarla con todo. Hace unos años un cronista escribió, después de ver uno de esos tantos juegos apáticos o rotulados simplemente como malos: “jueguen mal, pero jueguen”. Y de eso se trata hoy en día,  debemos resignar la aspiración de jugar bonito y con claridad. Eso quedará para otra época. Hoy solamente vale dejar todo en la cancha y jugar los dos partidos como si fueran los de una final mundialista.

Lo más importante es que Lara tenga en mente y bien seguro con cuáles jugadores va por el milagro. Ganar a Chile y después ir a trabajar por el resultado en Asunción. Desde ahora se supone que en Medellín estaremos con dos delanteros y ojalá no salgamos con complejos en Paraguay. Por el momento, ganar y después conversar y discutir si se jugó bien.

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