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¿Un cartel de tesis en Cúcuta?

Una denuncia penal contra el concejal José Jácome, por supuestamente plagiar su trabajo de grado, destapa nueve casos más de copia en la Universidad Francisco de Paula Santander. El elemento común: el director de tesis.

Foto: Istock
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Hace dos años y sin hacer mayor escándalo, dos profesores de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Francisco de Paula Santander (UFPS) alertaron sobre lo que sería un cartel de tesis en esa institución, ubicada en Cúcuta (Norte de Santander). En 2014 y a través de una carta, Javier Zambrano (profesor de cátedra de ingeniería civil) y José Pineda (profesor de ese programa) solicitaron a las directivas investigar nueve supuestos casos de plagio: cuatro proyectos con los que se graduaron seis estudiantes en 2013 y cinco más que se quedaron a mitad de camino porque fueron devueltos a sus autores, “por una posible transcripción de otro documento ya conocido”.

La misiva, conocida por El Espectador, cobra hoy importancia por una denuncia penal contra el concejal José Jácome, interpuesta el pasado 29 de enero por supuestamente plagiar en 2011 su tesis, con la que obtuvo el título de ingeniero civil en la UFPS. La carta comprobaría que éste sería tan solo uno de los casos con serias inconsistencias, que datan de hace más de cinco años y que han pasado desapercibidos ante los ojos de las directivas. Este diario se contactó con la rectora de la universidad, Claudia Toloza, pero no recibió respuesta a su solicitud. (Lea aquí: Denuncian compra de votos en elección de rectora de la UFPS).

Algunos de los proyectos de grado en entre dicho fueron plagiados, al parecer, de entidades como la Asociación Colombiana de Ingeniería Sísmica (AIS), de un estudio hecho por el profesor Nelson Afanador y de otras tesis de la misma institución y de la Universidad Antonio Nariño (UAN). Todas, incluyendo la de Jácome, coinciden en un mismo director: Samuel Medina Jaimes, profesor de ingeniería civil y docente de la UFPS y la UAN.

El Espectador analizó tres de los documentos cuestionados y comprobó las irregularidades. El primero de ellos, titulado “Diseños estructurados y presupuesto de aulas escolares para la institución educativa Carmen de Tonchalá…” y presentado por la alumna Lisette Castillo Ramos en octubre de 2013, copia en sus 164 páginas más de 77 párrafos textuales de sus compañeros Luis Mendoza Duarte y Carlos Albarracín Bueno en la tesis “Estudios de suelos…para la construcción del salón comunal Juan Frío”, aprobada cinco meses antes. Ni una sola referencia o pie de página indica que no son autoría de Castillo.

Los capítulos de las condiciones del suelo, los niveles de agua y las condiciones de sedimentación son exactamente iguales, así como los diseños de la planta arquitectónica y la fachada principal y las gráficas. Ambos textos aseguran, por ejemplo, que “no se encontró presencia de aguas freáticas en las exploraciones realizadas”.

La pequeña variación es que Castillo seleccionó para su trabajo el corregimiento de Carmen de Tonchalá y Mendoza y Albarracín, la vereda Juan Frío, en Villa del Rosario (Norte de Santander). ¿Cómo pueden entonces presentar condiciones exactas de suelo y agua? Además, los dos proyectos de grado se proponen construir un salón comunal con las mismas dimensiones: 30 m x 22.5 m y un área de 680 m2.

Los nueve párrafos de las conclusiones y los siete de las recomendaciones, la parte fundamental de una tesis, tampoco se salvaron. Las dos páginas finales están transcritas literalmente del trabajo de los dos jóvenes. Se lee lo mismo: “Debido a la naturaleza altamente expansiva del suelo se recomienda estabilizar mecánicamente el subsuelo debajo del cimiento con un material granular…Se recomienda también usar los equipos y materiales propuestos en el diseño hidro-sanitario”.

El segundo proyecto de grado analizado por El Espectador presenta los mismos patrones. Las gráficas y más de 90 párrafos del documento “Guía técnica para inspección de edificaciones después de un sismo”, sustentado en septiembre de 2013 por Rafael Munera Torres y Jhon Villamizar Roa, fueron calcados de las 114 páginas de la “Guía de patología constructivas estructurales y no estructurales”, escrita por la AIS y publicada en 2011. En este caso, las conclusiones y las recomendaciones sí fueron distintas, tal vez porque en el estudio de hace cuatro años no se incluyeron. Aunque al final Munera y Villamizar citan en la bibliografía a la AIS, no aclararon que cerca de 80% de su trabajo es transcrito.

El último caso bajo la lupa fue denunciado porque se copió hasta del título de otra tesis. En diciembre de 2013, Oliver Frías Builes y Heydy Musicue González bautizaron a su trabajo de 102 de páginas “Elaboración del manual de procedimientos constructivos, en el área de estructuras y obra gris para viviendas unifamiliares de 1 y 2 pisos, basado en la norma ISO 90001-2000, en la ciudad de San José de Cúcuta, departamento de Norte de Santander”. El mismo nombre que recibió un proyecto de grado en 2009 en la Universidad Antonio Nariño.

Contra Medina, el director de todas estas tesis, pesa también una denuncia penal por los delitos de violación de los derechos de autor, defraudación a los derechos patrimoniales de autor y obtención de documento público falso, que se castigan en Colombia hasta con cinco años de prisión. Esto por el caso mencionado de Jácome, no por estos nueve ventilados. El Espectador se contactó con el docente, sin embargo no recibió respuesta.

Una fuente le dijo a este diario que, por la compra de estas supuestas tesis plagiadas, los estudiantes pagarían hasta $3 millones.

*Si conoce más casos como estos escriba a pcuartas@elespectador.com

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