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CUANDO UNOS FUNCIONARIOS DEL gobierno central le preguntaron al alcalde Nelson Ruiz, de Puerto Nariño, Amazonas, qué necesitaba, les contestó con mucha claridad: “Yo no necesito nada, lo que quiero para mi municipio es una compensación para tener esto como debe ser”. Este no es cualquier alcalde, ni es cualquier municipio.
Al navegar unos pocos kilómetros río arriba por el Loretoyacu, desde su desembocadura en el Amazonas, se llega a Puerto Nariño. Muchos colombianos y extranjeros llegan hasta aquí, pues los Lagos de Tarapoto están cerca, y muy a menudo se pueden observar los delfines rosados.
Esta es una población que se precia de ser un municipio ecológico. Al recorrer la cabecera municipal, la cual tiene unos 2.500 habitantes, se encuentra uno con una población donde no hay calles, sino unos andenes peatonales muy bien hechos, con muchas zonas verdes y con amplia arborización. Pero sobre todo, llama la atención que no hay tráfico de automotores, motos o bicicletas, pues están prohibidos.
Los habitantes de Puerto Nariño trabajan en los organismos públicos locales y nacionales que allí hacen presencia, en la agricultura, la pesca de subsistencia, el comercio, el turismo, entre otras actividades. Sin embargo, para las autoridades municipales es claro que la actividad económica que puede elevar el nivel de vida de sus habitantes es el turismo. Hay un hotel bien dotado que tiene capacidad para unas 40 personas y varios hostales, así como algunas fincas que albergan turistas en hamacas. Pero todos se ven limitados por las deficiencias en los servicios públicos. El agua potable hay que traerla desde Leticia y el servicio de energía se presta de 9:00 a.m. a 2:00 p.m. y de 5:00 p.m. a 12:00 p.m., con cortes frecuentes.
En este sentido, la situación de Puerto Nariño no es muy diferente de la de otros lugares de la periferia colombiana (costas Pacífica, Caribe, Orinoquia y Amazonia). Una larga historia de exclusión del desarrollo nacional en los dos primeros siglos de vida republicana ha dejado a la Colombia que queda por fuera de la zona andina, y especialmente por fuera del trapecio Bogotá-Medellín-Cali-Bucaramanga, con una baja dotación de capital humano e infraestructura.
Para ayudar a fortalecer la capacidad competitiva de esa periferia, un grupo de economistas de la Costa Caribe han venido proponiendo la creación de un Fondo de Compensación, que complemente la descentralización, para lograr darles igualdad de oportunidades a todas las secciones del territorio nacional. Con el fin de discutir cómo sería ese fondo, y para celebrar los 90 años de lo que en su momento se llamó la Liga Costeña, el Observatorio del Caribe realizará el próximo 8 de octubre, en Santa Marta, un gran encuentro al que ha convocado a amplios sectores de la opinión, así como a los candidatos a la Presidencia de la República. Se trata de lograr para toda la periferia lo que el alcalde de Puerto Nariño, uno de los lugares más bellos de Colombia, ha propuesto para su municipio.