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Piezas de Guillermo Uribe Holguín, Antonio María Valencia, Adolfo Mejía Navarro y Luis Carlos Figueroa, entre otros compositores colombianos, se podrán escuchar en el XVIII Cartagena Festival de Música, que se realizará entre el 5 y el 13 de enero.
En esta edición, el Festival reservará dos días de su programación, el 12 y el 13 de enero, a compositores y artistas colombianos, que protagonizarán seis conciertos. Las presentaciones de cámara serán en el Palacio de Proclamación, con la participación de grupos y solistas como el Bogotá Piano Trío, el Cuarteto Q-Arte, el pianista Alejandro Roca, la soprano Julieth Lozano y la violinista Laura Hoyos, entre otros. Por su parte, los conciertos sinfónicos se llevarán a cabo en el Auditorio Getsemaní del Centro de Convenciones con la Orquesta Filarmónica Juvenil de Bogotá, dirigida por Manuel López-Gómez, y la Orquesta Sinfónica de Cartagena, bajo la batuta de Paola Ávila.
El director general del Cartagena Festival de Música, Antonio Miscenà, habla sobre la presencia de la música académica colombiana en esta edición y sobre el componente formativo y educativo.
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¿Cómo surgió la iniciativa de dedicar dos días del programa a obras de compositores colombianos?
El Cartagena Festival de Música siempre ha incluido en su programación obras de autores colombianos. A partir de 2021, decidió dedicar un espacio específico de dos días a la música colombiana en los que se presentan obras de compositores nacionales interpretadas por músicos colombianos.
Todos los conciertos son gratuitos y están precedidos por conversatorios que introducen a los oyentes en el contenido de cada concierto. Su objetivo, además de ofrecer al público buenas obras, es recuperar, valorizar y promover un importante patrimonio cultural y musical del país.
Además de los conciertos, ¿qué iniciativas han desarrollado para potenciar las composiciones de los autores nacionales, la difusión de la música académica colombiana?
En varias ocasiones ofrecemos a nuestro público piezas poco interpretadas que requieren una cuidadosa fase de preparación. Por ejemplo, en el próximo Festival se interpretarán dos quintetos (cuarteto de cuerdas más piano) de Guillermo Uribe Holguín. Son quintetos de rara interpretación y de gran interés histórico y artístico. No se puede encontrar ninguna ejecución de referencia, tampoco en internet, por lo que con el Cuarteto Q-Arte tuvimos que transcribir los manuscritos que nos facilitó el Patronato Colombiano de Artes y Ciencias, y el quinteto (Q-Arte más el pianista Miguel Pinzón) se compromete a proponer una interpretación original de las obras para el Festival, sin referencias previas.
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En este sentido, el trabajo para los artistas que desean interpretar música colombiana académica es difícil: hay pocas grabaciones oficiales, hay pocas editoriales que hayan publicado, de manera sistemática, música de autores colombianos y existen pocas referencias históricas y estilísticas para orientarse y tener una percepción positiva del rico patrimonio de la música académica colombiana.
¿Cómo participan los artistas colombianos en esta edición del Festival?
Los intérpretes colombianos son una parte considerable de los artistas invitados al Festival. Generalmente, constituyen más del 50%. Por ejemplo, este año, de los más de 150 artistas invitados, los colombianos son más de 110 (el 73%). En el Festival participan casi siempre dos orquestas colombianas, una de las cuales es la Orquesta Sinfónica de Cartagena, y luego están los grupos de cámara y los solistas.
El Festival reúne a muchos artistas colombianos y les permite actuar en diferentes roles y escenarios: en orquestas, en grupos de cámara, como solistas. Por supuesto que hay artistas como Santiago Cañón-Valencia que están constantemente presentes en el Festival y que tienen un papel protagonista y hacen un gran aporte artístico al evento. Santiago, aunque joven, tiene un currículum destacado a la altura de los mejores solistas internacionales (tercer puesto en el concurso Reina Isabel y segundo en el Tchaikovsky).
Todos los artistas colombianos, en cualquier caso, tienen la oportunidad de darse a conocer, de ser apreciados y de iniciar contactos y colaboraciones con otros en un contexto internacional como el del Cartagena Festival de Música.
¿Cuál ha sido el papel que ha tenido el Festival en cuanto a la promoción de los músicos colombianos en el exterior?
El Cartagena Festival de Música, además de su apuesta local, juega un gran papel en la promoción de artistas colombianos en el exterior. Muchas agrupaciones y solistas, gracias a la vinculación del Festival, tuvieron la oportunidad de presentarse en el extranjero y proponer música de autores colombianos. En 2019, la Filarmónica de Medellín estuvo en el Festival de Spoleto y realizó una serie de conciertos en Roma, Bolonia, Pescia y Perugia. En 2017, Santiago Cañón-Valencia y otros artistas estuvieron también en Spoleto, en donde Santiago recibió el Premio Monini. En 2022, la Orquesta Filarmónica Juvenil da Cámara de Bogotá, dirigida por Federico Hoyos, realizó una serie de conciertos en Italia, que culminaron con un espléndido concierto por la Paz en la Basílica Superior de Asís.
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Para el próximo año, ya está en fase de organización un proyecto que prevé la presencia en Italia de otra orquesta colombiana y de un conjunto de música de cámara en algunos festivales del norte de ese país.
¿Cuál es la política del Festival en relación con el público?
El público de la ciudad es muy interesante e interesado. El Cartagena Festival de Música es claramente un festival de música académica, pero no es elitista. En el Festival participan personas de todos los sectores sociales. Si analizamos los datos antes de la pandemia, encontramos que, de un total de 30 mil asistentes anuales, al menos 18 mil participaban en los conciertos gratuitos (Plaza San Pedro, Auditorio Getsemaní, Concierto del Puerto, conciertos de cámara). Como en todos los festivales, hay un público de alto recursos y apasionado por la música que participa en muchos conciertos, pero creo que esto es un factor positivo, porque permite la sostenibilidad del evento y contribuye, junto con otros recursos, a la creación de conciertos gratuitos.
Un festival como el de Cartagena tiene futuro si ayuda a cautivar a un público técnicamente competente y musicalmente exigente. Esto lo hacemos desde hace muchos años con los conversatorios de Giovanni Bietti y Jaime A. Monsalve, con la difusión de conciertos a través de televisión y con otras iniciativas de difusión de la cultura musical.
¿Cómo es el vínculo del Festival con las instituciones académicas y educativas?
El Festival tiene muchas relaciones con el mundo académico, por ejemplo, en 2020, gracias a un acuerdo tripartito entre el Conservatorio del Tolima, la Fundación Salvi y la Escuela de Lutería de Cremona, creamos el programa de Tecnología en Construcción y Reparación de Instrumentos de Cuerda Frotadas. Esto les permite a los estudiantes del Conservatorio, después de haberse graduado en Colombia, completar sus estudios en Cremona y obtener un segundo título válido a nivel europeo.
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Además, con el Conservatorio Adolfo Mejía de la UNIBAC, en convenio con la Fundación Salvi y el Conservatorio G.B. Martini de Bolonia, activamos hace ya dos años dos diplomados en música de cámara: uno para cuerdas y otro para vientos.
En lo que respecta al sector de la formación, estamos llevando a cabo una experiencia en varias direcciones con el SENA, como el taller de producción en el que colaboran los técnicos italianos con los colombianos. Y es importantísima la experiencia con la Orquesta Sinfónica de Cartagena que, gracias al aporte fundamental del Ministerio de Cultura, permite a jóvenes de la ciudad complementar su formación académica con la práctica orquestal e instrumental. Hoy, la Orquesta constituye una importante y participativa experiencia cultural, social y humana de la ciudad.