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El pasado 23 de abril Luis Carlos Vélez publicó en El Espectador un artículo, titulado “Pronósticos y encuestas”, en el que critica el modelo de pronóstico de primera vuelta presidencial que mi firma ha elaborado. He tenido debates públicos con Luis Carlos, y algunos podrán pensar que se trata de un tema personal. De mi parte no es así. Yo a Luis Carlos le sigo entregando el beneficio de la buena fe en su oficio y es en este contexto que le respondo.
Critica el “secretismo” de nuestro modelo. Es cierto que nosotros buscamos inspiración en los métodos de Nate Silver, y estos son secretos. Pero en nuestro caso no es así, excepto en lo que tiene que ver con la identidad de nuestras fuentes, requerimiento esencial de nuestro oficio y de la ley de habeas data. Todos nuestros procedimientos estadísticos son públicos y han sido puestos en las redes sociales, explicados en detalle en varios medios y respondidos a todos aquellos que lo han solicitado. Cualquiera puede chequear nuestra metodología en Twitter, en Facebook y en nuestra página web (por estos días, curiosamente, experimentamos problemas técnicos). Quien quiera profundizar en ellos, puede leerlos.
También insinúa que una empresa como la nuestra debe dedicarse a la medición y no a la predicción. Para comenzar, nosotros no hemos hablado de predicciones, sino pronósticos. No somos futurólogos, sino estadísticos. Nuestros pronósticos están sometidos a la incertidumbre propia de la estadística, y contienen márgenes de error.
En segundo lugar, la cuestión de la separación entre medición y pronóstico es de criterio. No hay ninguna razón por la cual una firma que encuesta no puede hacer pronósticos. Otras firmas lo han hecho. Por ejemplo, el Centro Nacional de Consultoría ha publicado un ejercicio en la revista Semana.
Una tema en el cual estamos de acuerdo es en la importancia de no confundir las encuestas con los modelos de pronóstico, y nosotros hemos sido muy cuidadosos con esa distinción. Además, hemos hecho pronósticos en el pasado, con menos debate y más éxito que el que Luis Carlos está dispuesto a reconocernos, pero esa es su opinión. Por último, como ya lo dije atrás, nuestros métodos de pronóstico son públicos y están sometido al escrutinio público.
Para finalizar, Luis Carlos pide que, en un acto de transparencia, las firmas encuestadoras dejen claro qué tipo de relación han tenido en el pasado con los actuales candidatos y entidades del Gobierno. No tengo ningún problema con eso. Lo invito a él personalmente, o al periodista independiente que designemos de común acuerdo, a que conozca los contratos que tiene mi firma. No tenemos nada que ocultar.
Luis Carlos, como periodista, tiene el deber de preguntar. Nosotros no tenemos problema en contestar.
César Caballero. Bogotá.
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