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Pasado vs. futuro

Daniel García-Peña
22 de septiembre de 2009 – 09:50 p. m.

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LA CONSULTA DEL POLO ESTE DOMINgo será un final cerrado entre dos de las figuras más destacadas de la izquierda colombiana.

Nadie desconoce el aporte de Carlos Gaviria como magistrado ni la importancia de los dos millones seiscientos mil votos en 2006 para la izquierda colombiana. Por su parte, Gustavo Petro es reconocido por tirios y troyanos como el mejor senador del país y por haber realizado los debates más serios al Gobierno de Uribe.

Pero pese a que algunos han presentado la consulta como una disputa interna entre Gaviria y Petro, lo que está en juego es más que la victoria de uno de los dos candidatos: se enfrentan dos visiones muy diferentes de lo que debe ser la izquierda colombiana y cómo debe actuar en esta coyuntura.

Gaviria tiene el respaldo del Partido Comunista y del Moir, así como de la Anapo y otros grupos provenientes de la política tradicional. Para muchos es una incógnita entender por qué un hombre de ideas de avanzada se alió con los más cerrados de la vieja izquierda. Tampoco se explican cómo se pretende construir un país “decente” de la mano de quienes simbolizan las prácticas clientelistas.

Pero lo cierto es que hace rato Gaviria optó por juntarse con ellos y, sobre todo, defiende las mismas tesis. Sostienen que el Polo debe ir con candidato propio hasta la primera vuelta y que las alianzas desdibujan el proyecto de izquierda. En 2007 se opusieron a apoyar candidatos progresistas, hoy gobernantes, en Cali, Medellín y Cartagena, y este año celebraron la salida de Lucho Garzón del Polo, en vez de reconocerla como un golpe evidente.

En contraposición, Petro defiende una izquierda moderna y pluralista, capaz de conectarse con las mayorías del país. Ha sido claro al marcar distancias con las Farc y criticar las intromisiones indebidas de Chávez.

Frente a la consolidación de la dictadura civil, considera que se requiere la unión de todos los demócratas y no únicamente la unidad de la izquierda. De ganar la consulta, convocaría al Partido Liberal, a los trillizos de Opción Centro, a Sergio Fajardo, a la definición de un acuerdo programático para defender la Constitución de 1991 y el Estado Social de Derecho, y a realizar una consulta interpartidaria para escoger un solo candidato presidencial del bloque democrático.

Los más extremistas acusan por ello a Petro de estar volviéndose “uribista”. Pero lo cierto es que una izquierda sectaria y marginal, como la que se impondría si gana Gaviria, le sería funcional a la continuidad del proyecto uribista.

Lástima que Gaviria se hubiera negado a lo largo de la campaña a debatir estas diferencias cara a cara con Petro y de cara al país, así como Uribe se negó a debatir con él en 2006.

Lo que se define este domingo es qué tipo de izquierda requiere la democracia colombiana, un asunto demasiado importante para que quede en manos exclusivamente de los polistas.

La consulta es abierta y ciudadana. Cualquier persona, sólo con su cédula, puede votar, sin estar afiliado ni tener que afiliarse al Polo.

Mi voto es por el futuro y en contra del pasado. Mi voto es por Gustavo Petro.

danielgarciapena@hotmail.com.

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