Retos y oportunidades del sistema de salud ante nuevos escenarios políticos

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Por: Juan Carlos Hernández Grosso, Médico

Para muchos seré un médico desconocido hablando de política y salud; sin embargo, quiero contarles que he trabajado en todos los escenarios asistenciales y, por falta de oportunidades y de garantías de formación de este país, tuve que formarme como paliativista de una manera innovadora y diferente.

Desde mi formación he tenido profundos desacuerdos con el sistema educativo médico en Colombia por estar encaminado hacia un método científico tradicional que se centra en el tratamiento de la enfermedad y no en la recuperación o mantenimiento del estado de bienestar del ser humano. ¡Y debe ser así! Si como sociedad le damos más importancia a curar lo incurable y luchar a toda costa contra la muerte, perdiendo de vista los valores innatos que debe cultivar cualquier sistema de salud, como el acompañamiento, la empatía y la compasión por el otro que nos llevan a desarrollar una habilidad importante, que es cuidar a toda costa.

Por lo anterior estamos más pendientes de la nueva evidencia clínica, el desarrollo tecnológico y científico constante para lograr mitigar nuestra angustia de la enfermedad y de la muerte. ¿No será más fácil resolver este cuestionamiento existencial para cada uno de nosotros y comenzar a buscar cómo llegar a una muerte ideal? Creo que nos hace falta como sociedad una gran dosis de aceptación y pensar más en lograr el mayor bienestar posible y la mejor calidad de vida, entendiendo la muerte como un proceso natural.

De esta manera creo que este país está en mora de trabajar en varias líneas de acción para darles una mejor atención a las personas que están sanas y que padecen cualquier tipo de enfermedad, porque tienen derecho a disfrutar de un modelo de atención en salud centrado en las necesidades reales de la persona, cercano, amoroso y orientado a la obtención del máximo bienestar y calidad de vida posible, y no solo a la milagrosa curación.

He apoyado incansablemente la gestión del ministro de Salud, Alejandro Gaviria, quien entendió que el problema tenía muchos y complejos componentes. Uno y el más grave era el de los abusos aplicados al sistema y la concepción errada que salud es ausencia de enfermedad y que los recursos de este sistema son infinitos y, por ende, todos tenemos derecho a todo.  Creo que hoy en día debemos ser mucho más precisos en decir que el bien más preciado es la vida con bienestar. Los esfuerzos de quien quede al frente de este Ministerio debe enfocarse en lograr bienestar para todos, con justo equilibrio, pero sobretodo generar confianza en quienes pertenecemos al sistema.

He escuchado atentamente durante semanas a los candidatos a la Presidencia de la República hablando sobre qué hacer en temas de salud y la verdad considero que siguen más preocupados por cubrir el déficit que por los problemas de fondo, que a mi modo de ver tienen que ver más con la huella que ha dejado todo lo anteriormente mencionado.

Es de suma importancia generar confianza en el sistema y para que esto sea efectivo hay que desarrollar varias líneas de acción. Esta es mi propuesta concreta para los candidatos a la Presidencia:

1. Restablecer las reglas de juego basándonos, no en el costo de la atención y en cómo le sacamos el jugo al peso, sino en establecer unas reglas basadas en la confianza y en los resultados en salud, que deben dejar de orientarse en erradicar la enfermedad y sí en lograr comunidades saludables.

2. Blindar los recursos, para que no vuelva a ocurrir lo mismo de Saludcoop y otras entidades. No más a la corrupción con los recursos de la salud; por cada centavo que se desvía hay un colombiano sufriendo y pasándola mal. Además, es importante generar confianza en quien gestiona recursos EPS para que les permitan ser autosostenibles a partir de una muy buena gestión del riesgo y resultados de impacto en bienestar y calidad de vida de sus protegidos.

Pero lo más importante es que debe haber políticas estrictas que protejan y cuiden al prestador IPS que hacen esfuerzos enormes para sostenerse y brindar calidad, pero mientras exista el fantasma por ejemplo de la glosa y el recobro, que además está hecho para que el gestor y/o pagador evada su responsabilidad del pago por actividades encaminadas a la protección del usuario, pues ahí no hay justicia.

Esto debe traducirse en mejores condiciones para los profesionales y por ende más esmero en lograr objetivos.

¡Cuidado! ¡No podemos caer en la perversión de muchos que piensan actualmente que hay que pagar a tiempo y mejor para exigir humanidad!, como lo escuché hace poco en un foro de salud. Esto es antiético. La humanidad es un valor y habilidad innata del ser humano, es como la justicia y seguro nosotros no esperamos que un juez imparta más justicia entre más le paguemos; eso tiene un trasfondo corrupto. ¡¡El que es humano es humano y punto, gane más o gane menos!!

3. Debe haber una gran revolución que permita un cambio innovador en la formación del talento humano en Colombia, llevando el conocimiento a todos los niveles de atención para mejorar la resolutividad en los niveles más bajos. Usar metodologías de aprendizaje que garanticen desarrollo de competencias clínicas, de pensamiento y análisis adecuados para obtener no solamente atención adecuada sino mejores resultados en salud. No podemos seguir dependiendo de una medicina centrada en el especialista –y menos en un país donde formarse como especialista es tan complejo

4. Darle continuidad a la política que disminuye los abusos al sistema.

5. Promover el desarrollo de nuevos recursos de atención dados por la innovación y emprendimiento, dedicados no solamente a la atención en salud sino en la identificación de necesidades integrales del ser humano y un adecuado acompañamiento a la comunidad para que cumpla su función social de integrar el sistema como artífice de los cuidados comunitarios, pero no solamente a nivel rural sino también a nivel urbano.

Propongo que cada uno haga una reflexión sobre qué tanto ha abusado del sistema por uso o por expectativas sobredimensionadas de este, teniendo en cuenta que el objetivo principal de un sistema es cuidar al otro y no curar. Seguro así podremos llegar todos a un gran acuerdo de humanizarnos, ser más realistas sobre lo que se puede y no se puede y sobre todo, darle un giro a un sistema de salud para que todos lo disfrutemos y no lo suframos.

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