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Con golpecitos en el pecho. Así recibió Hugo Chávez, el mandatario venezolano, a su colega de Bolivia, el presidente Evo Morales. En medio de las risas que produjo el gesto, el anfitrión hizo una declaración que tomó por sorpresa a los reporteros que cubrieron el encuentro.
“Vamos a crear en el Alba (Alternativa Bolivariana Para los Pueblos de América) una zona monetaria común”, dijo, y aclaró que la propuesta la había estado discutiendo con Rafael Correa, presidente de Ecuador (país que no es miembro del grupo), y quien se graduó de Economía en Estados Unidos y Europa.
La afirmación de Chávez, en el encuentro de representantes de la iniciativa económica (Venezuela, Bolivia, Cuba, Nicaragua, Honduras y Dominica, más la presencia de Ecuador) de inmediato dio la vuelta al mundo. Y no fue la única. El mandatario también lanzó pullas contra los organismos multilaterales: “Nosotros no vamos a esperar de brazos cruzados a que el fulano Fondo Monetario Internacional y el fulano Banco Mundial vengan a solucionarnos los problemas”.
Sin embargo, la propuesta bolivariana genera más dudas que adhesiones entre los analistas de la región. “Los propios venezolanos seguramente se manifestarían en contra de una moneda común con países como Honduras o Nicaragua; incluso gobiernos fuertes de izquierda en América Latina, como Brasil y Chile, le han sacado el cuerpo al Alba”, considera el académico y analista internacional Enrique Serrano.
Para Salomón Kalmanovitz, economista y ex miembro de la junta directiva del Banco de la República, es improbable que los países asociados en el Alba sigan el ejemplo europeo, el único caso mundial con una misma política monetaria conjunta (ver recuadro). “Están muy lejos, incluso, de tener una zona de libre comercio. Todavía hay muchos celos entre sus miembros y tampoco hay un compromiso político serio”, concluye.
Y mientras los signatarios del Alba discutían otras propuestas económicas para la región, como la de salirse del BID, el mandatario ruso Dmitri Medvedev concluía su visita oficial a Brasil, donde cerró acuerdos de cooperación económica, militar y espacial, y se dirigía rumbo a Venezuela, el tercer país en su gira por América Latina.
Para Adam Isacson, director del Centro de Política Internacional, con sede en Washington, la visita de Medvedev tiene un objetivo claro: “Dar la impresión de una ofensiva diplomática, económica y militar en América Latina. Tiene mucho que ver con un deseo ruso de molestar a Estados Unidos dentro de su ‘esfera de influencia’, al igual que E.U. hace en Ucrania, Georgia y Europa Oriental”.
Cómo llegar a una zona monetaria común
Para que la propuesta del presidente Chávez sea realidad, primero se requiere que las partes interesadas den una serie de pasos. El primero de ellos es tener una zona de preferencias arancelarias donde se conceden rebajas a importaciones y exportaciones entre los países; posteriormente, se tiene que establecer una zona de libre comercio, donde se suprimen los aranceles; luego tiene que llegarse a una unión aduanera, donde como grupo adoptan posiciones frente a terceros países; y el último paso es tener un mercado común, donde se posibilita la libre circulación de bienes y servicios. Así mismo, las economías de los miembros deben tener un índice de inflación común.