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Infortunadamente, las relaciones internacionales han recibido una escasa atención en la campaña presidencial. Este vacío es lamentable puesto que hay problemas complejos cuyo manejo exigirá la dedicación del próximo presidente y sobre los cuales los votantes quisiéramos escuchar a los candidatos. Entre ellos se pueden mencionar la persistente protección de guerrilleros y otros delincuentes colombianos en Venezuela, los litigios con Nicaragua sobre las aguas territoriales y, de manera especial, los problemas de la cooperación de Colombia frente al tráfico de drogas, un asunto crítico ahora que el país tiene una producción extraordinariamente alta de coca, un tema delicado en las relaciones con Estados Unidos.
En lo que respecta a la integración y el comercio regional, el próximo presidente tendrá que moverse dentro de un cambiante mapa político en América Latina. Hay que recordar que hace más de diez años Lula, Chávez, los Kirchner, Correa, Evo y Ortega mandaban la parada en la región. Como los precios de los productos básicos eran altos, sus gobiernos contaban con abundantes recursos y sus proyectos económicos y sociales gozaban de gran popularidad. Chávez regalaba plata a manos llenas y con sus amigos creó organismos como Unasur y el ALBA. Cuando cayeron los precios del petróleo, los minerales y los bienes agrícolas, comenzaron las dificultades. Luego murieron Chávez y Néstor Kirchner, Lula cumplió sus períodos presidenciales y tuvo que retirarse. Pero el flagelo de estos mandatarios fue la corrupción que acabó con el prestigio de Correa, Cristina Kirchner, Maduro y el mismo Lula. Buena parte de los escándalos se originó en Odebrecht, una empresa que untó durante años a numerosos candidatos y presidentes, y no solamente de izquierda.
Mientras se fortalecían los gobiernos de Lula, Chávez y sus amigos, en la otra orilla, con la activa participación de Colombia, se consolidó la Alianza del Pacífico, de México a Chile, casi siempre con gobiernos de centro o centro derecha y con una marcada orientación al comercio, la integración internacional y la defensa de la democracia.
Con las elecciones en varios de los países más importantes de América Latina, en este año se podría afianzar la presencia de gobiernos de centro en la región o, alternativamente, se daría el retorno de algunos regímenes de corte populista. El electorado de Chile, con Piñera, ya optó por el centro derecha. El de México, en cambio, con elecciones en julio, según las encuestas, parece inclinarse por López Obrador, un personaje de clara tendencia populista. La situación de Brasil, con comicios en octubre, es confusa: Lula es el líder de las encuestas, pero no es claro que pueda ser candidato pues ha sido declarado culpable de varios cargos de corrupción, está en la cárcel y su suerte depende de sus apelaciones ante las altas cortes.
Es de gran interés de los votantes colombianos conocer los planteamientos de cada uno de los candidatos sobre las relaciones y dificultades con los vecinos, los principales socios comerciales, el narcotráfico, y las corrientes políticas y económicas en América Latina. Además, deberíamos tener información detallada sobre su experiencia y conocimiento en estas materias, así como sobre sus amigos y aliados en el exterior y los equipos que los acompañarían si llegan al poder.