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Amistad: ¿dónde estás?

Uriel Ortiz Soto
16 de septiembre de 2009 – 07:22 p. m.

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¿Por qué te has vuelto tan esquiva? Son millones los seres humanos que te buscan ansiosamente para encontrar en ti un poco de afecto amor y cariño.

Al no encontrarte, prefieren seguir viviendo en su tranquila, deliciosa y apacible soledad, para no ser perturbados por amistades intrusas, que muchas veces se manifiestan con sinceridad, elegancia y finos modales, para finalmente terminar en una verdadera patraña o en toda una pesadilla de ingratitud. ¿Qué te pasa? Ya no eres la misma de antes. En tiempos pretéritos fuiste más confidente, social, y de acogedor calor humano.

A todas partes donde llegabas, dominabas con tu presencia y eras el centro de las miradas. Con profundo respeto y admiración los contertulios se inclinaban ante ti. El ambiente en las reuniones era agradable, diáfano y tranquilo. La agresividad, los malos hábitos, y las malas expresiones, o palabras soeces, se catalogaban como signos de ofensa y desprecio. Quién utilizaba comportamientos ordinarios y pueriles en tu presencia, fácilmente era aislado de la recepción o expulsado del lugar. En los últimos tiempos, tu ausencia e indiferencia, está generando grandes vacíos personales, comunitarios e institucionales, que, son objeto de estudio por parte de  analistas, de profundas investigaciones y debates que finalmente a nada conducen. Hoy en día, todo se hace sin importar los principios y valores, etiqueta primorosa de otros tiempos. Nada se hacía sin que se le incluyera el toque mágico del amor, la comprensión, la tolerancia, el cariño y los buenos modales, soportes fundamentales de toda amistad perdurable y sincera.

Parece, que, a tu porte señorial le salieron enemigos con los cuales desde luego nunca comulgas, y por ello prefieres aislarte. Los estudiosos de las diferentes sociedades, dicen que son, doce, que actúan en grupo de tres, en escala descendente de valores, hasta sacarte a empellones de los más respetables sitios donde se reúnen la prudencia, la Razón y las Circunstancias de la vida. Las disciplinas preestablecidas son las que dictan las normas por las cuales debe regirse toda sociedad pacífica, organizada y culta que para nada se tienen en cuenta en los tiempos de hoy. Es saludable para nuestra sociedad, tan convulsionada y enferma, que en buena parte transita por los caminos de la intolerancia, cuando no por la violencia, la drogadicción y la corrupción, citar cada uno de los enemigos públicos y agazapados que dan al traste con el don más bello y preciado para los seres humanos, como es el de la amistad:

1º- La arrogancia, la Soberbia, y el Desprecio; son los primeros peldaños descendentes de la amistad, el primero de ellos, alimenta al segundo, y los dos primeros terminan destruyendo con el tercero, cualquier escenario de amistad por fuerte que sea.

2º- La Envidia, la Mentira y el Engaño; cuando una sociedad transita por el segundo grupo sin haberse corregido de los tres primeros males, fácilmente llega al tercero; su evaluación y diagnóstico social requiere de un tratamiento más fuerte. Esto quiere decir, que va  camino a la destrucción, los principios y valores se atrofiaron y se encuentran al borde del abismo. Puede ser catalogada como una sociedad enferma y sin defensas para enfrentar al tercer grupo de destrucción que es letal y definitivo:

3º- La Agresividad, la Violencia Física, Moral o Sicológica; y el Ultraje; este tercer grupo es la atapa terminal de una sociedad agónica, con serios problemas de comportamiento. Entra a la fase de la destrucción. La amistad ha sido relegada de todos los escenarios: educativos, sociales, deportivos y religiosos. Por todas partes, desde donde se le mira y a donde se llega, se respira un ambiente enrarecido y de violencia; de expectativa, de crimen y de delincuencia. Cuando la amistad se invoca, se hace en forma perversa y malintencionada, siempre en sentido adverso que finalmente se va por los despeñaderos de la destrucción.

4º- El Odio, el Rencor y la Venganza: es cuando cuando se llega al máximo de la destrucción por la pérdida definitiva de principios y valores, en virtud a que se han recorrido los tres escenarios anteriores. Aparece entonces, el grupo final de la decadencia de la amistad, cuya única solución son dos alternativas: la intervención total por parte de las autoridades, o la reconciliación mediante un proceso largo y dispendioso.

Es que con el deterioro de la amistad, se empieza a recorrer un camino tortuoso que fácilmente lleva a la personas a tener comportamientos agresivos, es cuando nace la desconfianza, y el egoísmo  de todos contra todos. El concepto de unidad se pierde y los lazos comunitarios empiezan a lesionarse en tal forma, que termina por afectar el entorno familiar unipersonal

No existe acto en la vida por insignificante que sea, que no parta del don precioso de la amistad. La amistad es todo un monumento a la grandeza del ser humano y de los pueblos. Los signos de progreso empiezan a través de sus lazos que deben ser perdurables e indestructibles. Como este don es tan vital, pero, lamentablemente en los últimos tiempos se ha vuelto tan esquivo para la convivencia pacífica entre los pueblos y de los seres humanos, debemos levantarle un monumento por lo menos en testimonio de admiración y aprecio. Para que nos quede una evocación de algo tan bello y tan sublime.

urielos@cable.net.co

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