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Petro, mejor que Santos y Mockus

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Son pocas las columnas de opinión que tratan de tomar un poco de distancia con las coyunturas y que deliberan públicamente sin querer convencer al lector, "a las buenas o a las malas", porque el columnista cree tener la razón.

Otálora es una de las pocas excepciones (junto a Mauricio García, Rodolfo Arango e Isaza, entre otros). En su columna del sábado planteó un dilema interesante que yo interpreto así en mis propias palabras:

¿el "fenómeno Mockus" de la actualidad proviene exclusivamente del descontento hacia las formas tradicionales de hacer política o se inspira igualmente en la imposibilidad de pensar en otros escenarios políticos, a saber el de la izquierda en el poder por primera vez en Colombia?

Mockus viene de la "anti-política" y progresivamente se ha hecho popular, a punta de "ética". Es elogiable, mucho más en un país como el nuestro. El problema es que su "ética" y su "política" proviene de un discurso basado en el Leviathan del filósofo inglés Thomas Hobbes y en una idea de sociedad inspirada en la normatividad de Habermas. En otras palabras, el problema es que Mockus tiene una visión de sociedad mucho menos "plural y democrática" de lo que pareciera a primera vista.

En Mockus, por supuesto, hay una filosofía política clara y de alto nivel intelectual (el debate sobre su talante neoliberal da para otra discusión), mientras que en la extrema derecha colombiana, lo que prima es la guerra por todos los medios. Sin embargo, y con el animo de aguar un poco la fiesta (digamos, sólo un poquito) de mis amigos y casi todos mis "conocidos" mockusianos, quiero rescatar la reflexión de Otálora sobre la izquierda en Colombia y Petro. Suele decirse que la izquierda colombiana es inmadura y no está preparada para gobernar, pero ¿no podríamos también preguntarnos si las "inmensas mayorías y las inmensas minorías" colombianas están preparadas, a su vez, para participar en un gobierno más democrático que el propuesto por Santos o Mockus? ¿Es suficiente con exhibir el fantasma de Chávez y las Farc – y el pasado en el M-19 de Petro – para descalificar de plano una idea de sociedad más libre, más igualitaria y más democrática como la que propone Petro, frente a los discursos de "legalidad" de Mockus?

Los rebaños inevitablemente buscan pastores, a veces los quieren más duros y a veces más blancos, pero al fin y al cabo, lo que parecen querer es pastores. Es el viejo dilema de la "servidumbre voluntaria" planteado por De la Boétie en el siglo XVI. Es mucho más difícil querer ser ciudadano en una sociedad más democrática, que aceptar ser súbdito en un Estado policivo.

 Pedro Escudriñez. Socorro

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