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A última hora

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Como es de común ocurrencia en nuestro fútbol, venimos sufriendo y con dramatismo en los intentos de regresar al Mundial, ya en las dos últimas versiones nos quedamos en la orilla. Ahora, el destino parece similar, porque en este momento y utilizando argumentos matemáticos, estamos pendientes de otras selecciones, que jugaran sus cartas hasta última hora.

Esta vez, sin embargo, por nuestra propia culpa estamos así. Cuando el empate era valioso ante Uruguay, regalamos por desordenados los últimos 15 minutos y dijimos adiós. Cuando una selección consigue un empate como visitante, la única forma de sostenerlo es continuar en plan ofensivo y no quedarnos en un toque adormecedor, que finalmente consiguió fue la reacción local.

Lara cometió tres pecados que nos ponen al borde de la eliminación. Amaranto Perea definitivamente es marcador central y no lateral. En los goles uruguayos, nunca estuvo en su zona asignada y por estar acostumbrado a ser zaguero central, dejó que Suárez llegara a sus espaldas para el primer gol. Los pocos intentos ofensivos del rival estuvieron por su sector y con alto grado de efectividad.

La pareja de Guarín-Aguilar no estaba en ritmo de competencia y eso se sabía con anticipación. Sostenerlos fue un error, más cuando Uruguay tenía un jugador menos y  un sólo delantero supuestamente controlable por Córdoba y Yepes.

Si en el juego ante Ecuador, los giovannis se juntaron con Jackson Martínez, ofreciendo rendimiento palpable, no había razón para prescindir de ellos. Es fácil decirlo ahora, pero la lectura —que llaman— de los partidos fue lenta por parte del técnico y sus asistentes. Demora eterna en variar el plan de trabajo en el medio.

Rescatable sí, el esfuerzo de los dos ex jugadores de América, Armero y Ramos. El resto no logró calificación mayor, aunque Jackson cumplió con su deber y anotó un golazo que nos puso a soñar.

A última hora, como viene ocurriendo y eso si Chile no lo anticipa antes, llegaremos a la última fecha mirando a Montevideo y suponiendo que Paraguay aflojará su esquema. Hablando de Paraguay y Brasil, no cabe duda que merecen ir al Mundial. Los paraguayos con una selección seria, ordenada y disponen de una pareja inteligente de ataque, Haedo Valdez y Salvador Cabañas. De los brasileños ni hablar. Bien aceitada su maquinaria de ataque donde todos hacen goles y nadie renuncia a propinar goleadas. Hicieron siete goles en dos partidos, afuera y adentro. Indiscutible la legalidad con que adquirieron el billete ganador.

Descansaremos estos 15 días para reiniciar la escaramuza de especulaciones y cálculos a ver si el milagro se da, porque tenemos la manía de dejar todo para última hora, como ya ocurrió hace ocho años y después cuatro, pediremos la salida de todos, comenzando por los dirigentes y nadie se irá. La perpetuidad en los cargos es una tentación y el fútbol no está exento.

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