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Convertirse en el presidente del país más poderoso del planeta es como iniciar un extenso y complejo juego de ajedrez, donde las primeras movidas marcarán el resto de la partida. Un acierto o una equivocación al comenzar a mover las fichas pueden decidir el panorama venidero. Por eso cuando Barack Obama designó al senador por Illinois Rahm Emanuel como su jefe de gabinete, escogió a un aguerrido y experimentado líder demócrata en el Congreso, quien conoce a ciencia cierta el manejo de los pasillos en Washington. Lo que no se sabe es si fue la mejor jugada.
Emanuel, de 48 años, fue un vital consejero durante la presidencia de Bill Clinton. Se le reconoce como uno de los artífices y líder de la agenda legislativa de los llamados “nuevos demócratas”, en la que se destaca la accidentada reforma al sistema de salud, comercio y seguridad social.
Rahm, padre de tres hijos, es conocido en Washington como Rambo, título que se ganó al presidir la recia campaña electoral de 2006 que devolvió al Partido Demócrata el control del Congreso. Si bien se le reconoce que esto cimentó las bases del histórico triunfo del pasado 4 de noviembre, su récord legislativo de centro lo aleja diametralmente de los sectores progresistas del partido.
Muy recordados por estos días son los insultos que el representante del Distrito 5 de Chicago profirió contra legisladores latinos y afroamericanos durante su elección a la presidencia de la campaña congresional, cuando éstos difirieron con él a la hora de reclutar y financiar candidatos demócratas a favor de la guerra en Irak.
“Emanuel es un híbrido entre un muy experimentado consejero presidencial y un líder del Congreso, por lo cual es muy funcional para Obama”, explica John Nicols, analista de la revista The Nation. “Sin embargo, esto marca una tendencia, pues el Jefe del Gabinete es el alter ego del Presidente, es la persona que tiene que tener una sintonía filosófica, de principios y valores con el primer mandatario, es el filtro para acceder a su despacho”, añade.
La cercanía y amistad con Obama se remonta a los inicios de su carrera en 1989, cuando Emanuel comenzó como jefe financiero de la campaña del entonces aspirante a la alcaldía de Chicago, Richard Dayle. Después de ser vital para su victoria, el joven estratega emergió como una figura clave para el Partido Demócrata en Chicago. Años más tarde, en
vísperas de la elección presidencial de 1992, la experiencia en la dinámica electoral lo llevó a recaudar 71 millones de dólares para la campaña de Bill Clinton, ganándose de inmediato su atención y admiración. Una vez electo, Clinton lo hizo parte de su círculo de consejeros.
Pero no todo fue fácil para Emanuel en la Casa Blanca. Su fuerte temperamento y un ego, según colaboradores de Clinton, más que incontrolable, llevaron a que la propia Hillary le pidiera a su esposo que lo alejara del importante cargo. Días más tarde Emanuel fue nombrado como jefe de la Oficina de Prensa. Sin embargo, bastaron sólo unos meses para que reivindicara sus posturas y se volviera a ganar un lugar en el círculo privado del Presidente demócrata. Aun ante el malestar de la entonces Primera Dama.
Después de dejar la Casa Blanca, Emanuel pasó a la banca de inversión. Rápidamente se puso a prueba como gerente de gigantescas fusiones y adquisiciones en Wall Street, amasando una fortuna de más 16 millones de dólares. Durante esos mismos años, por designación del presidente Clinton, fue nombrado miembro de la junta de Freddie Mac entre 2000 y 2001, época en que se prendieron las alarmas sobre las acciones fraudulentas dentro de la entidad. Este hecho le ha abierto fuertes críticas a Obama en los últimos días, no sólo por parte de los demócratas sino por sectores republicanos que no quieren ver a ningún agente del nuevo gobierno con alguna relación directa en la crisis de Wall Street.
“Es increíble que alguien que haya estado en la cabeza de esta entidad, artífice de la crisis hipotecaria, sea ahora el Jefe del Gabinete del gobierno que prometió el cambio”, explica John Feehery, estratega político. Según los informes, fueron más de 262 mil dólares los que Emanuel recibió de la controvertida institución durante los trece meses que estuvo en su junta directiva.
Para Joe Scarborough, legendario congresista por el estado de la Florida y uno de los líderes del Partido Republicano, la designación de Emanuel equivale a la política de siempre y no al cambio que el nuevo Presidente le había prometido al país. Como él, ya son muchos los que se preguntan si la Casa Blanca y el staff presidencial tendrán esa nueva sangre con la que se prometía traer el cambio a Estados Unidos.
Por el momento, habrá que darle el beneficio de la duda a Obama. Es muy prematuro para hacer conclusiones sobre el destino de su gobierno, si gobernará por el centro como en época de Bill Clinton, o si se alienará con el sector progresista del partido. Esto será un proceso tan interesante como lo fue su propia elección.
Pide disculpas
Benjamin Emanuel, padre de Rahm, ha puesto a su hijo en el centro del huracán tan pronto como éste aceptó su cargo. El pediatra de origen judío, quien en los años 40 fue un líder activista de Irgun, una organización sionista caracterizada por cometer actos terroristas contra blancos palestinos y británicos, declaró en una entrevista con el diario Ma’ariv, de Jerusalén, que el nombramiento de su hijo será muy beneficioso para la causa judía. “Obviamente que él influenciará al Presidente para ser Pro-Israel. ¿Por qué no lo haría? ¿Acaso que es él, un árabe? Él no va ir a limpiar el piso de la Casa Blanca”, dijo el padre de Emanuel, levantando inmediatamente una ola de protestas en el mundo árabe.
“Para los millones de árabes que expresaron júbilo ante la monumental victoria de Obama, el nombramiento (de Emanuel) ha aguado una corta fiesta”, dijo Osama al-Sharif, editor del periódico Arab News. Este fue uno de los cientos de pronunciamientos que ya obligaron al Jefe de Gabinete de Obama a repudiar las palabras de su padre, así como a pedir excusas públicas al mundo árabe a través del Comité Antidiscriminación Árabe en Estados Unidos.
Los latinos quieren representación en el gabinete de Obama
Un 66% de lo hispanos votaron por Obama. Diversos grupos y alianzas de hispanos han solicitado expresamente al electo presidente Barack Obama la inclusión de representantes de esta minoría dentro de su gabinete de gobierno.
En ese sentido, John Trasviña, presidente de la Agenda Nacional de Liderazgo Hispano, que agrupa a 26 organizaciones regionales y nacionales, envió a Obama una misiva el 10 de noviembre para promover al político mexico-americano Bill Richardson como el nuevo Secretario de Estado.
“Nadie está más calificado para servir como el principal diplomático de nuestro país que el gobernador Bill Richardson”, destaca la carta, que recuerda que fue él quien contribuyó a la liberación de rehenes estadounidenses en Corea del Norte, Irak, Sudán y Cuba; logró un acuerdo de protección de los refugiados en Afganistán y negoció la transición pacífica del poder en el Congo.
Por su parte, Rudy López, subdirector de política del Centro para un Cambio Comunitario, uno de los grupos que contribuyeron a la inscripción de miles de votantes hispanos en las pasadas elecciones presidenciales, consideró que “hay muchos latinos que serían excelentes para acompañar al nuevo Presidente. Estamos tratando de conectar con su equipo de transición para asegurarnos de que los ellos y los inmigrantes tengan representación en la mesa”.