Publicidad

No al silencio

Aura Lucía Mera
07 de septiembre de 2009 – 11:17 p. m.

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

INDIGNACIÓN. RECHAZO. ESPANto. Emociones que me golpean al seguir la persecución, las amenazas, los calificativos y los chantajes dirigidos a Juanes por el único pecado de haber decidido cantar en La Habana en la Plaza de la Revolución.

Eso me lleva a los años indignos de España cuando se gritaba “Abajo la inteligencia”, se asesinaba a García Lorca por ser poeta contrario al régimen, se moría entre rejas Miguel Hernández para silenciar su voz, se condenaba al infierno a Solzhenitsyn por escribir, a Víctor Jara se le mutilaban las manos por cantar y rasgar su guitarra, se prohibía leer Doctor Zhivago en Rusia, se condenaba al exilio a Sándor Márai, se envenenaba a Aristóteles, se crucificaba a Jesús por sus prédicas…

Cuando parte de la humanidad trata de silenciar la otra es cuando la muerte, la tortura, el odio y la locura florecen. Cuando se trata de acallar la Voz, se pone en juego la misma esencia del ser. Cuando la Palabra encarna, nace el hombre. Recuerdo el poema de Rafael Alberti, escrito en un grito de esperanza y rebeldía desde su exilio:

-“Creemos el Hombre Nuevo, cantando

El Hombre Nuevo de España, cantando

El Hombre Nuevo del mundo, cantando

Canto esta noche de estrellas, en que estoy solo y desterrado

Pero en la Tierra no hay nadie que esté sólo si está cantando

Al árbol lo acompañan las hojas y si está seco ya no es árbol

Al pájaro, el viento, las nubes y si está mudo ya no es pájaro

Al mar lo acompañan las olas y el canto alegre de los barcos

Al fuego, las llamas, las chispas y hasta las sombras cuando es alto

Nada hay solitario en la Tierra

Creemos el Hombre Nuevo cantando…”

Si no fuera por el Canto o la palabra escrita, no recordaríamos la matanza de Iquique en el Chile de comienzos del siglo XX, cuando miles de mineros de la Pampa llegaron esperanzados a la gran ciudad a ver el mar y buscar otras oportunidades. No sabríamos de las aventuras de Ulises, ni de las atrocidades del Goulag, ni los crímenes de Stalin, ni del dolor de Anna Frank. Si se callan las voces, se muere el mundo”. Si se calla el Cantor, muere la Vida”.

Cuando un país, cuando una población, cuando algunos ciudadanos amenazan, cohartan, impiden, limitan, prohíben, encarcelan, asesinan la libertad de expresión, asesinan, repito, la vida. Las voces no se pueden silenciar jamás. Juanes puede cantar donde quiera y lo que quiera. Los periodistas pueden opinar lo que quieran donde quieran. Los escritores pueden escribir lo que quieran donde quieran. La Voz es nuestro único patrimonio. Cuando la amenazan, es que los nubarrones en el horizonte están ya oscuros. Bien por Juanes. No sé cantar, pero me uno a su Voz.

Y por si acaso… no sólo Juanes es la víctima. Periodistas, canales de televisión, escritores cercanos, muy cercanos a nosotros también están en la mira de gobiernos que a toda costa los quieren silenciar. Cuando veas afeitar a tu vecino, pon tu barba en remojo.

Conoce más

Temas recomendados:

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido