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Barack Obama había advertido que de ser elegido presidente electo no asistiría a la cumbre económica global, y no ha cambiado de opinión.
“Está muy interesado y cree que fue es una buena idea tener una reunión de alto nivel, pero en una frase que escucharán infinidad de veces entre ahora y el 20 de enero, sólo hay un presidente, y aunque nos mantendrán al día y seremos informados de lo que ocurre, no participaremos” en el encuentro, dijo el asesor de Obama Robert Gibbs.
Agregó que “es posible” que los asesores de Obama participen en el encuentro, pero aclaró que Obama no se reunirá con los dignatarios extranjeros ni en Washington ni en Chicago, aunque los asistentes seguramente estarán interesados en sus opiniones.
“El gobierno prometió mantenernos informados sobre lo que ocurra”, agregó Gibbs, y reiteró que la posición de Obama, desde la campaña electoral, es que Estados Unidos debe coordinar sus esfuerzos con esos 20 países.
Además, “si uno de esos países actúa, seguramente contribuirá menos para ayudar a estabilizar la situación que si todo el mundo lo hace al unísono”.
Obama y su equipo han extremado la cortesía profesional y protocolar en deferencia a Bush y su gobierno, a fin de facilitar la transición y la transferencia del poder. Esa táctica permite además a su sucesor distanciarse del impopular mandatario republicano.