Una oportunidad dorada para dejar en el retrovisor la nube de humo negro que sigue a Transmilenio

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Por Francisco Posada

Transmilenio abrió un proceso de licitación para comprar 1.400 autobuses nuevos, los cuales reemplazarán viejos buses diésel y aumentarán el cubrimiento del servicio. Bogotá está dejando pasar una oportunidad gigantesca al no requerir que los nuevos autobuses sean libres de hollín o cero emisiones, como lo están haciendo Ciudad de México, Santiago de Chile y São Paulo. La licitación mantiene el statu quo y no reducirá significativamente los niveles de emisión de los contaminantes más dañinos a la salud: el material particulado, del cual el humo negro es el componente más visible, y los óxidos de nitrógeno (NOx).

Transmilenio es conocido en todo el mundo por ser un sistema de BRT extremadamente costo-efectivo que mueve a millones de personas por día. El modelo fue replicado por muchas metrópolis en Latinoamérica y Asia. Desafortunadamente, a diferencia de las experiencias en otras ciudades que han ido transformando sus flotas de autobuses hacia cero emisiones, TM no ha invertido en la tecnología de autobuses más limpios.

No mucho después de que TM comenzara a operar con buses diésel Euro II, los bogotanos se quejaron de las nubes de humo negro que salían de esos primeros buses. La ciudadanía preguntaba por qué no podemos tener un metro o tren ligero, un sistema moderno y basado en vehículos que no contaminan. Los siguientes buses, Euro III y después Euro IV, reducirían un poco el humo visible, pero el fuerte olor, el hollín en las narices y la ropa, y los dolores de cabeza continuaron. Y eso es porque las partículas no desaparecieron, simplemente se hicieron más pequeñas. Desafortunadamente para los pulmones, corazones y cerebros de los bogotanos, cuanto más pequeña es la partícula, más probable es que llegue a nuestros pulmones y al torrente sanguíneo, aumentando el riesgo de ataque cardíaco, derrame cerebral o enfermedades cardiopulmonares de todo tipo.

Los buses Euro V que pide esta licitación pueden reducir aún más el humo visible en comparación con los buses viejos, pero nuevamente no reducirán la cantidad de partículas emitidas. Encima de esto, aunque en el papel las emisiones NOx de buses Euro V son un poco mejor, en el mundo real las emisiones de NOx son casi iguales que las de los Euro II o Euro III. Los reguladores europeos entendieron hace ya muchos años que la tecnología Euro V no produjo los beneficios ambientales esperados y rápidamente adoptaron el nivel Euro VI, que se convirtió en el verdadero salto tecnológico hacia un transporte limpio.

Con los estándares Euro VI, los reguladores y los fabricantes finalmente lograron algo que funciona. Equipados con un filtro de partículas (una pared cerámica porosa) en el tubo de escape, estos vehículos eliminan el 99,9 % de la cantidad de partículas emitidas. Estos buses vienen equipados con sistemas que sí reducen las emisiones de NOx en el mundo real en más del 95 %. No es una tecnología que no ha sido puesta a prueba: hoy, más del 40 % de los camiones y autobuses vendidos en el mundo cumplen con estándares Euro VI o equivalentes, y todos los autobuses diésel que operan en Nueva York han sido equipados con tecnologías similares durante casi dos décadas. Encima de esto, los autobuses Euro VI son más eficientes, con costos totales de operación similares o menores a los de los autobuses que reemplazarían.

El alcalde Peñalosa ha tuiteado que, desde el sector de transporte de la ciudad, TM es responsable de sólo el 11 % de las emisiones de NOx y el 9 % de las partículas. Exigir que los nuevos autobuses sean Euro VI sería el primer paso para eliminar una décima parte de los contaminantes más nocivos del sector del transporte. Y a diferencia de los camiones, que también son los principales contaminantes, la contaminación de TM tiene una tasa de exposición mucho más alta. Respiramos esta contaminación en los autobuses, esperando en las estaciones y caminando por los pasillos densamente poblados por los que transita TM. Prohibimos el humo de segunda mano en lugares públicos, pero permitimos que los proveedores del servicio público emitan este mismo tipo de contaminación en cantidades mucho mayores.

En la actualidad, los ciudadanos recurren a Twitter para solicitar el metro o tren ligero, sistemas de transporte que eliminan las emisiones por completo. Este sueño de un transporte de cero emisiones es también posible con los nuevos buses de la licitación: buses eléctricos. Los buses eléctricos tienen el potencial de reducir aún más los costos operativos (combustible y mantenimiento) y pueden proporcionar beneficios ambientales y climáticos mucho mayores que los diésel Euro VI. Un ejemplo cercano: el Transantiago de la capital chilena ha pasado ya de una flota pequeña de prueba a solicitar financiación para 90 buses eléctricos que entrarían en circulación entre el 2018 y el 2019, y se espera que para el 2025 el 25 % de la flota Transantiago sea de buses eléctricos (aproximadamente 1.500).

Una flota de buses de tecnología anticuada, sin filtros cerámicos de partículas, no es lo que los bogotanos se merecen para los próximos 15 años (que es la vida útil de esos buses). Bogotá puede dejar atrás, en el retrovisor, el estigma de un TM de buses contaminantes y convertirse en un líder en adopción de tecnologías limpias, cero emisiones incluso. Un buen compromiso entre un metro soñado y una realidad cubierta hasta las narices en hollín.

* Investigador Senior – ICCT.

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