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Oriunda de Nueva Zelanda y originalmente formada en danza, se ha presentado a nivel internacional desde 1995. Ha estado de gira con su trabajo ampliamente con las performances individuales All Natural (2004), Loose Promise (2007) y All Ears (2013), así como los trabajos más extensos Dark Matter (2009) y Untried Untested (2012). Su trabajo de instalación y video incluye De-Placed (2008, con Eva Meyer-Keller), y la instalación participativa Worktable (2011).
Wortable es una instalación en vivo que está abierta por varias horas al día y que toma lugar en una serie de habitaciones. Incita al visitante a trabajar con objetos en vez de solo mirar. ¿Qué pasa con esos objetos?
Se invita a los visitantes a escoger un objeto y desmontar sus piezas. Algunas personas lo interpretan como destrozarlo, otras como deconstruirlo muy cuidadosamente de manera que pueda ser armado de nuevo. Tenemos objetos muy bellos recogidos en Bogotá –cosas familiares, cosas que podrías tener en tu casa o en la casa de tus abuelos, cosas que tal vez quieras llevarte a casa –tostadoras, cerámicas, máquinas de escribir, libros, todo tipo de cosas diferentes.
¿Pero serán destruidas o transformadas?
Sus piezas serán desmontadas. ¡Aunque algunos objetos son muy sólidos y resistirán! Otros objetos no son populares y nunca son escogidos, así que sobreviven. La gente tiene diferentes razones para escoger diferentes objetos –por curiosidad, o por el valor del objeto, o su historia. Algunas personas realmente disfrutan destrozar con intensidad, otras hacen una lenta investigación de la textura del objeto, sus materiales y su interior.
¿Cómo se produjo la pieza?
Siempre he estado interesada en los objetos y los materiales, cómo los experimentamos y cómo representan nuestro mundo, o nuestros pensamientos sobre el mundo. En este caso particular, pensaba sobre un gran terremoto que destruyó una ciudad en Nueva Zelanda cuando yo estaba allá. Tengo una fuerte imagen de la ciudad atomizada, convertida en polvo y escombros. Y luego una persona entra a mi imagen, escoge alguna pieza rota al azar y piensa: ¿dónde debo ponerla? ¿qué debo hacer ahora? ¿Intentamos reconstruir la ciudad tal como era o lanzamos todo al mar y comenzamos de cero? La posibilidad radical de las cosas disolviéndose enteramente en cualquier momento es estremecedora, pero también es maravillosa por las nuevas posibilidades que ofrece. En Worktable quería hurgar en la sensación física que implica desmontar las piezas de algo, pero también pensar desde perspectivas sociales, personales y políticas cuál es el potencial de eso.
¿Modifica la manera como te ves a ti misma y tu actitud hacia los objetos a tu alrededor en tu casa, por ejemplo?
Claro, uno se da cuenta de algo como la impermanencia y el apego que uno cultiva por las cosas materiales. También me hace pensar sobre qué valoramos y por qué. Un aspecto de Worktable es también la experiencia de consumo porque, cuando escoges y desmontas las piezas del objeto, estás acelerando el modo de consumidor al que estamos habituados a ejercer frecuentemente –lo fuerzas hacia su conclusión de manera exacerbada. Worktable me permite replantear mi cerebro de consumidor y mi posibilidad de moldear o librarme de ese pensamiento.
El otro aspecto tiene que ver con la vulnerabilidad, la violencia, la destrucción que tiene cierta dimensión existencial aquí en Colombia. Pero es ambivalente ya que también contiene este aspecto de mirar cómo funcionan las cosas al desmontarlas, atendiendo lo potencial y la imaginación. Al final del día, la pieza nos hace experimentar las éticas de la acción.
Yo quería que Worktable provocara varias capas de sentido y experiencia, pero sin imponérselas al visitante –la gente encuentra su propio camino en ella. Pero sí, es un espacio para reflexionar a través del hacer, mediante la acción. Mientras se manipulan físicamente los objetos, surgen muchos pensamientos e ideas sobre la violencia, la curiosidad, el cuidado –y otras cosas sorpresivas también. Escucho un feedback divergente, contrastante y vívido de diferentes visitantes, y pienso que allí hay espacio para la complejidad. Soy muy feliz con la gente que a menudo se interesa en mantener la conversación después –los pensamientos que tienen, la imaginación, las políticas, o los placeres viscerales que hayan encontrado.
¿Es Worktable una performance sin artista?
Worktable comenzó con la idea de que no habría artista ni audiencia: sería sobre personas negociando por su propia cuenta cómo moverse a través de la obra. La mayoría de mi trabajo hasta la fecha ha sido muy “performativa”, basada en la experiencia en vivo del artista de performance en el escenario y mucha comunicación directa con el público. Pero también he hecho trabajo en video e instalaciones –y fue al ver a la gente moverse a través de una de mis instalaciones de video que me impresioné con la manera en que las personas se organizan en el espacio, moviéndose a su propio tiempo y tomando sus propias decisiones. Fue una dinámica tan diferente a una performance: en ella intentas mantener la atención de la audiencia, realmente dirigirla.
No hay dirección, sino instrucciones para la audiencia. ¿Cómo participa la gente en esta obra?
Intentaba hacer una oferta que no obligara a la gente a participar de “la” manera correcta, o a comportarse bien, o incluso seguir las instrucciones si no querían. Yo misma no soy una participante fácil: de vez en cuando me encuentro sentada en un teatro en que me piden participar, y mientras puedo sentir la gente a mi alrededor dando la respuesta correcta, me resisto. Les quiero preguntar: ¿Qué les pasa? ¿Por qué son tan entusiastas? Pero enseguida me pregunto: ¿Qué es lo que pasa conmigo? ¿Por qué no me uno?
Creo que es más fácil tomar por sentado cómo todas esas cosas sociales extrañas funcionan en el teatro: no podía tomarlas por sentado aquí.
¿Hay, al final, tantos significados de la obra como visitantes?
Quería que el proceso interno de la toma de decisiones de cada persona fuera el punto de Worktable, en vez de cualquier cosa más tangible que estuviera orientada a resultados. Encuentro preocupante la cultura de la administración y cuantificación, y me gustaba la idea de que Worktable fuese un tanto misteriosa en ese sentido. Nunca se documenta el proceso de los visitantes y, aunque los objetos sí se documentan, no hay manera para mí de saber lo que realmente sucede dentro de la instalación a menos de que las personas decidan contármelo.
¿Es Worktable un cambio de locación del teatro al espacio experimental?
Worktable fue hecha para un proyecto de maestría y nunca estuvo planteada para una locación específica. Ha sido presentada en una fábrica abandonada, en una casa familiar vacía, en oficias viejas… Y se siente algo distinta en cada uno de esos contextos. Cada vez absorbe inflexiones interesantes sobre lo que es el trabajo, la domesticidad, lo que es un objeto doméstico. Aunque realmente atesoro el espacio teatral y el juego particular que tenemos ahí, siento curiosidad por saber qué otros juegos son posibles en otros espacios. Parte de mi futura investigación concernirá más en lo que conlleva ese cambio de locación.
Esta obra presenta hoy y mañana en Mapa Teatro, con entrada gratuita.
*Director de artes escénicas de la Fundación Siemens Stiftung