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Yo acuso, tú recusas…

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Todos se acusan y se recusan… ¿De qué se trata este juego? ¿Acaso de una conspiración contra el que se dice sagrado derecho reelectoral del incumbente Uribe?

¿Acaso de una metida de pata de la soberbia ternura de Restrepo? ¿Acaso del uso de legalismos sin fin para ejercer legítimamente la política? ¿Acaso del ejercicio del poder minoritario contra las aplanadoras gobiernistas en el Congreso? Hay de todo un poco.

Los partidarios del Gobierno argumentan que se está conspirando contra el legítimo derecho uribista por hacerse a un nuevo mandato desconociendo la opinión de cuatro millones de firmantes. Es cierto que el Doctor Ternura metió la pata pretendiendo enlodar el prestigio del “perfumado” Varón Cotrino, habiendo enredado con su ombligo soberbio la posibilidad de que en este caso salga avante el partido mayoritario porque “todo le sale bien”. Pues esto no le está saliendo bien porque no todo lo que planean las mayorías sale bien por el simple hecho de serlo. Asimismo, estos son artilugios del juego político con base en el uso estricto de las reglas de juego existentes, algo que a las mayorías les gusta cuando resultan favorecidas pero les disgusta cuando, como en este caso, resultan perjudicadas. Por eso la uribista Cifuentes ha citado de urgencia a la Comisión Ética del Senado para resolver la recusación contra Andrade, presuntamente por las mismas razones por las que fue recusado Varón por Restrepo.

Pero lo más importante es que este juego de la precaria democracia que nos queda indica que las minorías pueden ejercer su contrapeso para zafarse del asfixiante peso del autoritarismo mayoritario. El representante Varón, hace ya varios meses expulsado de la Casa de Nariño por su administrador de turno cargando con el calificativo ser “un señorito perfumado”, ha encontrado en el juego de los días la posibilidad de demostrar que por sagrado, sabio y majestuoso que se considere el propietario de El Ubérrimo, no le es posible ir de aquí para allá blandiendo su espada en contra de estos y aquellos sin que pase algo. Pues bien, está pasando.

 Bernardo Congote. Bogotá.

Fe de erratas

El personaje invitado a la sección “Un chat con…” de ayer viernes era el reconocido actor Juan Sebastián Aragón y no Juan Sebastián Arango, como equivocadamente se publicó. En la misma entrevista aparece citada con error ortográfico La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y su abuela desalmada, obra del escritor colombiano Gabriel García Márquez. Ofrecemos excusas a nuestros lectores por estas equivocaciones.

Envíe sus cartas a lector@elespectador.com.

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