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Si mi carro modelo 1995 está matriculado y registrado en una entidad estatal, Oficina de Circulación/Tránsito del Socorro, dependencia de la Alcaldía Municipal; en la oficina de Tránsito y Transportes de la Gobernación de Santander y figura en el famoso Simit a nivel nacional, uno no entiende la razón por la cual debemos hacer otra declaración de unos datos que ya tiene el Estado desde hace catorce años. (Así sucede con todos los demás vehículos).
Por qué razón el Mintransporte contrata por trescientos mil millones de pesos, cifra bastante considerable, con la excusa de verificar datos que aparecen en el “sistema” a partir de la información enviada por los organismos de tránsito: ¿no son los mismos datos que figuran en las tres entidades estatales que menciono? Si ya los tienen, ¿para qué los piden nuevamente? Obviamente, serán los mismos que se incluirán en la nueva declaración. ¿No es esto despilfarro? ¿Nos está sobrando la plata? Duelen los impuestos cuando se dilapidan; con sobrada razón no hay con qué atender el problema de los desplazados; el de los hospitales; el de las invasiones; el de los pobres absolutamente pobres.
Fabio A. Ribero Uribe. Socorro.
¿Qué sería de Perú sin Fujimori y Montesinos?
Con respecto al renacimiento de la guerrilla del Sendero Luminoso y del tráfico de drogas, que la prensa informa por estos días, luego de su casi total erradicación durante la década de 1990, me pregunto lo siguiente. Asimilándome al punto de vista del escritor inglés Martin Amis, que en el reciente Maphre Hay Festival, manifestó que España le debe su actual democracia a la Eta, por asesinar el 20 de diciembre de 1973 al hombre que iba a reemplazar a Franco, el almirante Carrero Blanco, la mano derecha del dictador, pienso que sería interesante analizar qué parte de la paz y prosperidad de que gozan actualmente los peruanos se la deben al régimen de Alberto Fujimori, 1990-2000, y a su jefe de Inteligencia, Vladimiro Lenin Montesinos Torres.
Juan Maal. Barranquilla.
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