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El esclavo y el conquistador

En 2004 los hispanos en E.U. quisieron tomarse una cerveza con George W. Bush, hoy quieren el cambio de Obama.

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La joven se llama Conchita y tiende siempre a ocultar su edad para que la tomen en serio. Hace un tiempo se hizo ciudadana, y hoy, con 22 años, esta joven guatemalteca es la vocera de la campaña del candidato demócrata Barack Obama en Nuevo México. Su madre, también Conchita, cubana de origen y de afiliación republicana, reside en Miami y se gana la vida con una pequeña fábrica de uniformes escolares. Últimamente, cuando madre e hija hablan de política, parecieran no tener desacuerdos: “Perdóname, ‘Conchitica’, por haber votado dos veces por Bush”, le dice la madre entre bromas. “Tranquila mamá”, responde la hija: “Tienes esta vez para reivindicarte”.

La conversación, que tiene lugar en Nuevo México, parece repetirse también en Florida, Nevada y Colorado, estados donde los latinos le dieron la victoria a George W. Bush en las elecciones de 2000 y 2004, y donde McCain y Obama se encuentran cabeza a cabeza.

Al recorrer las  ciudades de Nuevo México (al sur del país)—donde el 45% de la población es hispana— la favorabilidad de Obama es palpable. Basta con cruzarse a un hombre en una de las calles de Santa Fe, para que afirme que votó tempranamente por el demócrata.

El fenómeno es aún más profundo y determinante, y ha afectado a un estado como Florida, lejos del desierto, e importantísima fortaleza cubano-republicana, donde un 12% de latinos que votaron por Bush, han expresado este año que no lo harán por McCain. Así lo confirmó un reciente estudio de la Washington University, realizado por el politólogo Matt Barreto, que revela que en Nevada, Nuevo México, Colorado y Florida, McCain ganaría entre la población blanca, pero una vez sumados los votos hispanos, Obama se llevaría la victoria.

Al senador por Illinois  se le atribuyen multitudinarios eventos, que humillan por su tamaño y efervescencia a los realizados por su contrincante. ¿A qué se debe este revés de McCain? Para Christine Sierra, el asunto tiene nombre propio. “En 2004, George W. Bush implementó una campaña en la que logró conectarse con los latinos. Su carisma y su carácter crearon un personaje con el que los hispanos decían: ‘Yo quisiera y podría tomarme una cerveza con este tipo’ ”. Pero tras la malograda guerra en Irak, la recesión y la férrea posición conservadora frente a la inmigración ilegal, el panorama cambió para los hispanos: “Hoy, la gente no quiere elegir un presidente que desee tomarse una cerveza con ellos, quieren algo mejor que eso”, reflexiona Sierra.

Pero son días oscuros para los estadounidenses y en particular para los latinos. Con la crisis, la preocupación por la reforma migratoria dejó de estar entre los tres asuntos prioritarios del electorado latino. Y ni qué decir los temas sobre el libre comercio o la política exterior en Latinoamérica. Sólo en los cuatro estados clave, un 50% de los latinos considera que la economía y el empleo son el tema más importante en la actualidad.

El candidato demócrata ha buscado en estas semanas acoger a los hispanos bajo esa gran sombrilla de la clase media que se vio afectada por la crisis, los integró al sufrimiento y al pánico de otros sectores de la población, y los llamó a hacer parte de la solución.

El martes, McCain podría recibir una de las estocadas más dolorosas de esta carrera, podría perder en Arizona, según últimos sondeos. Su estado no había sido considerado un territorio de batalla, pero el demócrata logró achicar la ventaja a menos de cinco puntos, y vencer, en la guerra de las encuestas, la retaguardia más segura del republicano.

Hace algunos meses, ni McCain, ni los republicanos, habrían soñado este escenario. Incluso su líder en un pequeño condado, Fernando de Baca, se atrevió a profetizar que los latinos no votarían por Obama, “porque a América los negros llegaron como esclavos y los hispanos como conquistadores”. Hoy los latinos rodean a Obama ampliamente, y en sus apariciones en público le gritan en español un lema que los enardece: “Sí se puede, sí se puede”.

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