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Fue el 20 de diciembre de 2025. La velada estaba fría, como aquellas que tantas veces había vivido Andrés Llinás Montejo en el estadio Nemesio Camacho El Campín, pero sin traje ni corbata. Ese día el jugador de Millonarios contrajo matrimonio con el amor de su vida, Sofía Escobar. En esa noche a la pareja la acompañaron varios amigos del fútbol, como David Mackalister Silva. Y fue precisamente el eterno capitán uno de los primeros que advirtió, en plena ceremonia —gracias a su avezado oído de hincha ferviente—, la llegada de los Comandos Azules. La boda perdió todo su tinte de gala. Todos lo vimos a través de los videos que se hicieron virales. Y de repente, ante la risa extasiada de Macka y los demás asistentes, la fiesta se llenó de bombos y platillos. Por si todavía no quedaba claro, esa noche descubrimos que Andrés Llinás, en serio, está loco por el embajador.
“Sabíamos que había un momento que era ‘la hora loca’ y quería que fuera de fútbol. Siempre soñé que fuera de fútbol. Y para mí, el fútbol es Millonarios. Al menos, lo más importante. Entonces, cuando estábamos haciendo todo, quería que tuviera mucho que ver con eso. En ese momento, hablé con unos hinchas que me dieron una idea; le dije a mi esposa que sería muy especial que en mi matrimonio estuviera la otra gran parte de mi vida”.
Así lo recordó en entrevista con El Espectador el futbolista de 28 años. El “Mono”, como lo llaman algunos hinchas, confiesa que tuvo que convencer a la novia. No le sonaba que la banda hiciera su entrada triunfal, ni que acompañara a la pareja al altar. Sin embargo, esas banderas, cánticos y tambores finalmente sí ambientaron el salón de recepciones. Definitivamente, solo a un loco por Millonarios se le iba a ocurrir semejante cuadro.
Andrés Llinás lo confiesa: le obsesiona el fútbol. En la cancha es donde más se permite extrapolar sus sentimientos. El amor por el embajador que heredó de su papá y hoy les transmite a sus sobrinos cada vez que lo ven en el televisor o en el Nemesio.
“Nunca he escondido que soy hincha y en la cancha es complicado no demostrarlo, porque la tensión está muy alta y la sangre muy caliente. A veces, siento que no soy yo. Realmente, soy una persona muy tranquila en mi día a día. Sin embargo, al mismo tiempo, cuando me tocan fibras sensibles, ahí exploto y dejo salir algo de lo que soy. Sobre todo, cuando se trata de Millonarios”.
Una actitud fervorosa y combativa que se le notó hace poco en el duelo por el cupo a la fase de grupos de la Copa Sudamericana contra Atlético Nacional en el estadio Atanasio Girardot de Medellín. Aquella noche, Andrés Llinás fue uno de los abanderados de la victoria más importante en lo que va de 2026 para el albiazul. Un partido que no solo era relevante por el contexto y la hostilidad que lo rodeaba, sino que lo era también porque el defensor sintió que fue arbitrario lo que se dijo antes.
“Sabíamos lo que la prensa estaba diciendo. Para nosotros era un poco sorpresivo porque somos Millonarios. Se nos hacía que todo eso estaba siendo muy injusto con el plantel que tenemos. El profesor (Fabián Bustos) fue muy claro en cómo le podíamos hacer daño a Nacional. Toda la semana estuvimos enfocados en cómo nos teníamos que defender y creo que el partido salió como estaba planeado”.
A pesar de tener tres títulos con el manto azul —el más importante el de Liga frente a Nacional en 2023, marcando un gol con el que se hizo eterno—, dice que aún no se siente un referente del equipo. Sueña con serlo en algún momento, pero admite que son otras voces las que deberían señalarlo. “Espero ser referente de Millonarios por todo lo que le entrego al club. Es un amor que se ha ido retribuyendo con títulos, que creo es lo más importante. Uno con amor no es campeón, pero ya son tres y esperamos que sean muchos más para poder seguir haciendo historia con este equipo”.
Llinás debutó hace más de una década con Millonarios y hoy es uno de los capitanes. “A los 17 años jugué por primera vez, pero cambiaron de técnico y no volví a jugar. En ese momento dudé mucho de si iba a ser o no futbolista profesional. Por eso decidí continuar estudiando”. El sueño, no obstante, nunca se apagó. En 2018 prosiguió con su carrera lejos de su casa y de su familia, en Valledupar, en la segunda división del fútbol colombiano. Allá lo acompañó su novia, ahora su esposa. Dos años después regresaron a Bogotá. El capitalino ya tenía 23 años.
En ese momento, Andrés Llinás era el sexto nombre en la lista de defensores centrales del recién llegado Alberto Gamero. Esta situación le hizo replantearse una vez más si quería seguir jugando fútbol profesional, pues luego de su paso por la capital mundial del vallenato se dio cuenta de que “si no era con Millonarios, no era con nadie”. No quería ser un futbolista más; quería ser profesional, pero en el club que ama. Para su fortuna, terminó jugando de titular en los últimos cinco partidos de ese campeonato por culpa de una grave lesión de Luciano Ospina y el contagio por Covid-19 de varios de sus compañeros. Era el destino.
El resto es una historia conocida, especialmente por Sofía. Ella estuvo a su lado cuando casi aceptó una oferta de la MLS después de ganar la Copa Betplay 2022. Fue a quien más abrazó luego de conseguir el anhelado título de liga del primer semestre de 2023, ese mismo contra Nacional. Y ella misma fue su calma y paciencia durante la delicada lesión que tuvo que vivir luego de fracturarse el cuello de su pie izquierdo en 2025.
El fútbol, siempre el fútbol. En El Campín algunos de sus mayores anhelos se han hecho realidad. Le gusta ese lugar porque ahí es donde ve a su familia en la tribuna gozando o sufriendo como los otros 36.000 hinchas que cada semana colman las gradas. Incluso, la vida le ha puesto en el camino y en el camerino compañeros que comparten su misma afición por Millonarios. Jugadores que sienten el azul y blanco tanto como él y a los que se refiere con una sonrisa en el rostro, un destello en los ojos y un tono de gratitud, pasión y orgullo.
“Falcao es una gran persona. Creo que uno no se alcanza a imaginar quién es y la sencillez de su personalidad. Compartir con él es algo impresionante. Lo que él mueve y lo que significa para Millonarios no se puede explicar. Crecí viendo a Falcao, admirándolo y queriendo ser como él”. Con apenas 14 años, Llinás veía por la televisión cómo “El Tigre” conquistaba Europa y el mundo. El mejor delantero del mundo era colombiano. ¿Qué se iba a imaginar ese pequeño hincha de Millonarios que ese mismo hombre, de cabellera larga y goles increíbles, iba a ser su socio en Bogotá? Pasó, más de 10 años después. “Ser compañeros, tenerlo en el día a día y considerarlo un amigo hace todavía más extraordinaria su imagen”.
La misma voz de mando que pondera en Falcao García también la contempla en David Mackalister Silva. El confidente con el que compartió un día tan importante como su boda, ese día en el que “la hora loca” quedó a cargo de los Comandos, cuando entraron a la boda a pleno altar. Fue una confesión eterna a los dos amores de su vida. A Sofía y al escudo que lleva febrilmente pegado al pecho. Es una forma de vivir. Como si lo que dice y hace por el club no se quedara solo en el juego. Es algo que va más allá de las vidas que los reflectores pueden ver, que los medios pueden contar y que la historia podrá recordar.

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