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“Las bibliotecas son depósitos de información”: director del Instituto de Cultura de Bucaramanga

El economista dice que las sociedades necesitan símbolos que permitan recordar, no olvidar.

21 de abril de 2016 – 12:09 a. m.

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En el marco de la semana de las letras, El Espectador habló con Diego Silva, director del Instituto de Cultura de Bucaramanga quien ha hecho un llamado sobre el estado de la biblioteca Gabriel Turbay. Silva quien es economista de la Universidad de los Andes y tiene un doctorado de la Universidad de Chicago, ha hecho un llamado para que se le permita gestionar de manera más expedita la contratación para renovar la biblioteca o que un millonario filántropo le done a la ciudad los recursos para hacerlo y así ayude a transformar una sociedad a través de los libros.

¿Por qué la Biblioteca Gabriel Turbay llegó al estado en el que se encuentra hoy?

Es el reflejo de lo que ha pasado en los últimos 15 años, un comportamiento social y político. Por un lado, una intensión a la hora de actuar en la función pública, y por otro lado, una forma de actuar de la sociedad. Los que toman decisiones, queriendo tomar un tipo de decisiones pero la prioridad no era cuidarla y la sociedad que tiene que cuidarla, no siendo consciente del valor de la biblioteca, no fue capaz de decirlo. Aunque muchos sí lo dijeron, pero sus voces no fueron lo suficientemente fuertes.

¿Cuál es el principal problema que tiene la biblioteca hoy?

No tiene agenda programática. Yo recibí retazos de cosas: un bibliobús que es una idea muy buena de llevar los libros lo recibí en muy buen estado; puntos de lectura muy buenos, uno de ellos en línea, etc. En el siguiente nivel estamos muy mal: tres bibliotecas satélites que existieron desaparecieron prácticamente, están desmanteladas y finalmente la biblioteca central de Bucaramanga en un estado de abandono que yo no prefiero llamarla biblioteca, sino instalación artística para darle otro tipo de dignidad.

Hay un texto que usted escribió en el que dice que va a llamarla “Instalación del Nunca Jamás”, ¿por qué ese nombre?

Las sociedades necesitamos símbolos que permitan recordar, no olvidar. Es un símbolo que va a ser un momento de lo que está pasando hasta ahora y cuando lo entreguemos va a ser un símbolo del municipio.

¿Qué es lo que ustedes quieren hacer con la biblioteca?

Dignificarla, que sea la biblioteca central de una ciudad, aunque en realidad es a un municipio. Que sea capaz de entregarles a las personas la necesidad que tiene el lector contemporáneo y definir cuál es su función social de una biblioteca.

¿Cómo se logra eso?

Por ejemplo, la sala infantil tiene que ser magnífica para que los niños se enamoren de los libros, incluso para que muchos de ellos los conozcan, hoy en día hay niños que no saben qué es un libro. Pero además convirtiéndola en una sala de información.

¿Por qué convertirla en una sala de información?

Porque las bibliotecas no son depósitos de libros, siempre han sido depósitos de información en los distintos formatos que existan.

Siempre se ha dicho que en Colombia se lee muy poco. ¿En Bucaramanga qué tanto interés hay por la lectura?

El indicador está por debajo del promedio, claro que en Bucaramanga pasa algo y es que muchas veces las cosas están mejor que el resto del país. Mire, hace poco estuve en México y en el metro la mayoría se sube con su libro, y estamos hablando de estratos medios bajos de ese país que usan ese sistema de transporte, eso no pasa aquí.

A la administración de ustedes se le ha criticado que precisamente no han abierto los puntos de lectura en la ciudad. ¿Por qué no lo han hecho?

Porque este gobierno cambió la intención de función publica, de gobernar. Nuestra intención no es llevarnos la plata a la casa, sino hacer política pública. Yo no puedo llegar a improvisar, la apertura de los puntos de lectura, debe responder a una organización total de lo teórico. Lo teórico es clave, tiene que tener un marco conceptual y a partir de eso construyo un marco de infraestructura.

¿Qué es lo que falta para poder abrirlos?

Que uno tiene que tener un programa de para qué quiere hacer. Por ejemplo, yo quiero que el programa de escritura y lectura en Bucaramanga tenga un objetivo, es decir, si le voy a enseñar a un niño a leer y escribir o a la mamá de ese niño, yo tengo que tener un propósito y es que las comunidades de Bucaramanga nos ayuden a escribir sus historias.

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¿Por qué es importante para una ciudad o municipio contar con una buena red de bibliotecas?

Porque los libros nos llevan a otros lugares, nos permiten conocer otros mundos, también otros dispositivos, los libros hacen que las cosas perduren además de habernos dado conocimiento. Es el caso de una persona con parálisis en Bucaramanga que les enseña a los presos a leer o escribir pero más allá de eso les enseña que otros mundos son posibles.

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En uno de los textos que usted escribió planteo que ojalá un millonario decidiera donar el dinero para la biblioteca ¿No alcanza acaso el presupuesto del Instituto de Cultura para eso?

La corrupción nos ha hecho dos tipos de daño, el primero que se llevan nuestra plata y dos que nos ha dejado un montón de normatividad que nos hace imposible la vida a quienes no queremos robar plata. Yo tengo 10.000 millones de pesos, pero hacerlo por el conducto regular de la contratación hace que me demore mucho tiempo, que es la típica trampa para que no lo hagamos.

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Pero así es que contratan todos los municipios del país. ¿Qué es lo que plantea usted entonces?

Si a mí alguien me autorizara, el presidente o la ministra de cultura a contratar directamente, por el estado especial en que se encuentra la biblioteca, y me dijeran “Diego, lo autorizamos porque sabemos que usted no se va a robar un solo peso” sería mucho más fácil.

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Con ese argumento todos los funcionarios dirían alrededor del país que los autorizaran a contratar directamente…

Nosotros en esta administración desde el día uno llegamos a decir abiertamente y bastante duro que no vamos a robar y llamamos que se pongan todos los reflectores del país en nuestro trabajo. No sé cuántos funcionarios realmente se han atrevido a decir una y otra vez que no va a robar, nosotros sí.

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¿Cree que hay ricos en Colombia y particularmente en Santander dispuestos a donar dinero para una biblioteca?

Colombia tiene muchos ricos, así quedó demostrado con los Papers de Panamá, por qué no destinar unos dineros a transformar un país a través de la lectura, como lo hicieron Rockefeler y Carnegie en Estados Unidos quienes incluso compitieron por quién hacia más.

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¿La donación es su único plan para realizar el arreglo de la biblioteca?

Claro que no, tengo plan A, B y C. El problema al final es de software y no de hardware, hay mucha gente que tiene su casa llena de libros y no lee ni una hoja. Al final, lo más importante no son los anaqueles y la infraestructura de la biblioteca sino cómo vamos a lograr que la gente de Bucaramanga se enamore de leer.

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