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Por medio de la presente deseo hacer respetuosamente la siguiente aclaración: el barrio El Codito se encuentra ubicado entre la calle 174 (costado norte del colegio Claustro Moderno) y la calle 182; y desde la avenida séptima hacia el oriente hasta la carrera primera.
Este es uno de los muchos barrios que conforman los cerros nororientales de Bogotá, entre los cuales se encuentran también Villa Nidia y Santa Cecilia, barrios donde ocurrieron los hechos relacionados por ustedes en la edición del 11 de noviembre, sección Bogotá, página 24. No me parece justo que se le achaque al barrio El Codito todos los hechos de violencia ocurridos en cualquier punto de los cerros nororientales. Si bien es cierto que en este barrio también hay inseguridad, como en cualquier zona de la ciudad, no se puede estigmatizar a sus habitantes por los acontecimientos negativos de esta localidad.
Víctor Manuel Buitrago T. Bogotá.
Obama en su ascenso al poder
El hecho más significativo de este suceso por las implicaciones mundiales se consolidará cuando Barack Obama, el 20 de enero del próximo año, tome posesión como el 44 presidente de los Estados Unidos de América y el primero de raza negra en toda la historia democrática de esa potencia mundial. Ese día se rendirá un homenaje póstumo al defensor de los derechos civiles en Norteamérica, Martin Luther King (Atlanta, 1929-Memphis, 1969). Por otra parte, habrá mucha euforia para Jesse Jackson, el viejo líder de los derechos civiles, quien también aspiró a la Presidencia, y habrá alegría de raza por parte de Nelson Mandela, el principal gestor del movimiento de lucha contra la opresión de la población negra en Sudáfrica.
Jorge Acevedo. Bogotá.
Falsos positivos
Ahora entiendo por qué The New York Times es considerado uno de los mejores periódicos del mundo; porque llaman a las cosas o a los hechos por sus nombres, por su naturaleza, por lo que son, no las disfrazan para la sociedad del espectáculo mediático. En la separata “Civiles son catalogados como insurgentes” hablan de asesinatos de jóvenes en Soacha y otras partes del país y no de falsos positivos como los medios de comunicación los llaman en Colombia. Llamarlos falsos positivos no tiene otro interés que el crear en el imaginario colectivo la creencia de que es algo de poca importancia o una broma de mal gusto. A nadie se le ocurriría llamar al holocausto judío un falso positivo de Hitler. Un delito es un delito, así se le quiera dar la apariencia de otra cosa. Claro está, llamarlos falsos positivos es para minimizar la responsabilidad y el delito de lesa humanidad en que se ha incurrido y por el cual tarde o temprano los responsables tendrán que responder ante la Corte Penal Internacional.
Fermín Vargas Buenaventura. Cali.
Bases de datos
La propuesta de investigar bases de datos de estudiantes y profesores de universidades para buscar terroristas infiltrados en ellas, hecha por un vicefiscal, es no sólo absurda, sino discriminatoria y elitista: según la propuesta, los terroristas están solamente en esas pocas instituciones. Además, muestra que la “seguridad democrática” ha sido tan ineficiente que es necesario recurrir a chapuceros métodos de inteligencia y persecución estatal para perseguir terroristas, cuando la propaganda gubernamental no hace más que decir que la guerrilla está al borde de desaparecer. Si de eso se trata, con la demencial fiebre de los macabros y vergonzantes falsos positivos que está viéndose en la Fuerza Pública, también debería el vicefiscal pedir las bases de datos del Ejército y la Policía, para buscar infiltrados del paramilitarismo, el narcotráfico y el uribismo. Todos en la cama o todos en el suelo.
Walter Obonaga M. Palmira.
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