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Son desarraigados…

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A los comentarios publicados en el periódico El Espectador sobre desplazados, escritos en los últimos días por los columnistas Armando Montenegro y Salomón Kalmanovitz, sólo les ha faltado el verdadero nombre para la condición de esas personas. Éste es “desarraigados”.

Sí, así es, desarraigados son exactamente los que hemos llamado desplazados, desterrados, destechados, etc. Son desarraigadas por cuanto “han sido separadas del lugar o medio donde se han criado o se les han cortado los vínculos afectivos que tenían con ellos”, según lo indica el Diccionario de la Real Academia Española. Seguro se requiere un proyecto o una política seria e inmediata para desarraigados. Y entra tanto, hay quienes insisten en que se les puede llamar, identificar o calificar como “migrantes”.

Jorge Giraldo Acevedo. Bogotá.

Sobre el terrorismo

Los pueblos indígenas saqueados durante siglos, muchos de ellos en proceso de exterminio, son ahora acusados de terrorismo, al igual que en diversos momentos han sido señaladas las ONG, el Polo, los jueces, la oposición, los trabajadores sindicalizados, los corteros, los estudiantes de las universidades públicas, los periodistas y los columnistas críticos.

El terrorismo es la amenaza y el uso de la violencia contra civiles, ya sea por grupos fuera del Estado, pero también por sectores del Estado. Cuando el Ejército, el DAS o la Policía fabrican falsos positivos para exterminar civiles, como los de Soacha, o para atacar indígenas, o para seguir a Petro, no están haciendo nada diferente de los ‘paras’ con la motosierra o de los guerrilleros de Machuca. Pero ellos, la Fuerza Pública o de inteligencia, son sólo los mecanismos y las herramientas del Estado para aplicar sus políticas y decisiones, como pasó en la época macartista de E.U., o con las fuerzas de Pol Pot en Camboya, o con las fuerzas de exterminio de Hitler o Stalin, o con las de Bush en Guantánamo.

Nuestros indígenas son terroristas por exigir la tierra para vivir que les ha sido arrebatada a través de la historia, son terroristas por no ser uribistas, son terroristas por no hacerle venias al rey en los consejos comunales, son terroristas por no pertenecer a las familias corruptas que hacen parte del Gobierno y porque no tienen pinta anglosajona.

Después de las Torres Gemelas, Bush inventó el concepto simplista de terrorismo: lo que no era gringo era terrorista y lo que no era cristiano-católico era terrorista. No eran terroristas la CIA o los mariners que causaban terror y eliminaban civiles en el exterior, pero sí Al Qaeda o Hammas o las Farc. El Estado colombiano actual copió el mismo concepto.

 Luis Felipe Salcedo Téllez. Bogotá.

Envíe sus cartas a lector@elespectador.com.

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