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¿Poner o no poner la vacuna?

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En la edición de El Espectador del día viernes 19 de septiembre, en la sección Redacción Vivir, se le atribuyen a la doctora Sandra Besada, gerente de Servicios Médicos del Laboratorio Merck Sharp & Dohme, declaraciones que no corresponden con la posición expuesta al medio, relacionadas con la efectividad de la vacuna Gardasil.

Esta imprecisión ha generado en nuestro laboratorio gran preocupación, porque no revela la posición de Merck Sharp & Dohme con relación a la vacuna Gardasil, que ha demostrado en estudios clínicos que tiene una efectividad del 100% en la prevención de cáncer de cuello uterino en mujeres a partir de los 9 años y hasta los 26, y que ha sido aprobada por el Invima en mujeres en este grupo de edad y en hombres entre los 9 y 17 años.

El artículo en referencia hace mención a una información del New England Journal of Medicine, sobre la cual la doctora Besada hizo énfasis acerca del impacto que la vacunación contra el VPH puede tener en reducir la carga del cáncer de cuello uterino (número de personas afectadas) y las enfermedades relacionadas con el VPH en los Estados Unidos, reflexión relacionada con el impacto en los costos de salud de Estados Unidos no extrapolables a Colombia.

En consideración a la alta prevalencia del cáncer de cuello uterino en Colombia, donde mueren nueve mujeres diariamente, es importante que el público en general reciba información precisa, soportada en evidencia científica, sobre las alternativas para su prevención.

En este orden de ideas, agradecemos que se dé claridad a los lectores de El Espectador sobre la efectividad demostrada de la vacuna Gardasil en la prevención del cáncer de cuello uterino y las verrugas genitales en mujeres entre los 9 y 26 años.

 María Clara Angarita. Directora de Asuntos Públicos y Comunicaciones.

¿Acción defensiva?

Desde cuándo una “acción defensiva” es el hecho de asesinar a una persona para evitar un supuesto robo. Uno se defiende, pero es de esperarse que el abogado de Patiño, el señor Lombana, lo vea de otra manera, cuando su propia integridad física corre un riesgo. Y aun así habrá los que preferimos que sean las autoridades competentes las que se encarguen de ejercer violencia cuando lo estimen conveniente. No así el señor Patiño, quien después de asesinar a un profesor reconocido de la Universidad de los Andes recibe detención domiciliaria. La justicia es algo bien extraño en este país. Y ahora sale su abogado defensor, el señor Lombana, a hacernos creer que no se trató de un disparo “indiscriminado”. Tiene razón: estuvo enteramente dirigido a hacer uso, sin su salvoconducto, pero eso no parece ser de importancia para el abogado, de su arma para poder así defender… su propiedad privada.

 Andrés Soto. Bogotá.

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