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Todos los medios de comunicación han informado, casi con fruición, que la niñita que cantó y encantó al mundo entero en la inauguración de los Juegos Olímpicos de Pekín, no cantó. Que fue un cuento chino.
Que la que realmente cantó fue una chinita gordita y que, por gordita y tener los dientes desordenados, no la dejaron actuar. Y ahora el mundo entero se lleva las manos a la cabeza indignado. Unos se sienten engañados y otros se frotan las manos contentos, diciendo “los cogimos en la trampa”.
En la famosa película My fair lady (Mi bella dama), que ganó ocho Oscares, uno de ellos por la banda sonora, la bellísima actriz Audrey Hepburn no cantó una sola sílaba. Y en la película West side story (Amor sin barreras), ganadora de 10 Oscares, incluido uno por la banda sonora, la hermosa Natalie Wood tampoco cantó ni una mísera nota. En ambas ocasiones las lindas actrices hicieron mímica y sincronización labial, siguiendo la maravillosa voz de la verdadera cantante Marny Nixon, un poquito más gordita y tal vez con los dientes no tan alineados, que cantó la banda sonora de esas dos películas.
Entonces nadie dijo nada, ni hasta ahora tampoco nadie se ha quejado de ese cuento gringo. Entonces, ¿por qué nos despelucamos ahora? ¿Engaño? No. La inauguración de los Juegos fue simplemente un espectáculo, y un espectáculo magníficamente bien logrado. Todo vale para deslumbrar al público: iluminación, videos, malabarismos, pirotecnia y doblaje.
A los que se sienten engañados por la chinita les tengo que decir con pesar que Li Ning, el famoso gimnasta que alumbró el pebetero, no voló de verdad cuando subió por los aires, ni corrió perpendicularmente sobre un rollo de papel dibujado por un rayo de luz que abrazaba el estadio Nido de Pájaro. ¿Engaño?
Alexandra Samper. Bogotá.
La PILA
La conclusión sobre la utilización de la planilla única para el pago de los aportes para la salud, es que este es un asunto de tiempo. Hay cantidades de tiempo perdido en gestiones, colas y aclaraciones.
Pero tiempo es lo que sobra, pues quedan como mínimo seis años mas.
Juan Manuel Sierra S. Bogotá.
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