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El artículo ‘La China y el deporte’, del buen escritor Héctor Abad, me hizo acordar del libro de Edward Said titulado Orientalismo.
El intelectual palestino demuestra con argumentaciones contundentes cómo los occidentales han inventado un Oriente, al cual denomina “orientalismo”, para pretender demostrar, por medio del contraste, la supuesta superioridad moral, política y social de Occidente. Héctor muestra su “orientalismo” de principio a fin: acusa a los chinos de no poseer nuestra democracia, ni la individualidad, ni las páginas de la internet abiertas a cualquier usuario. Además, ridiculiza a los chinos al contar el episodio de “la guerra de los pájaros”.
Con relación a este asunto, donde los chinos hicieron volar hasta el cansancio a los pájaros comedores de arroz, yo no dudo que en cualquiera de nuestros civilizados y democráticos países de Occidente se hubiese tenido una respuesta más racional y efectiva: dedicarse al deporte del tiro al blanco, o mejor del “tiro al pájaro”. Yo comparto con Héctor, porque también soy occidental, que la democracia es el menos malo de los sistemas políticos que ha descubierto Occidente, pero también tengo claro que veinticinco siglos de un desarrollo cultural chino autónomo no se pueden juzgar de manera superficial con las únicas herramientas teóricas que nosotros conocemos.
Ojalá Héctor supere su “punto ciego” frente a categorías mentales y culturales que no conoce, y no comprende, y nos muestre a sus lectores una China que no sea la que él mismo ha construido en su mente de occidental autosuficiente. Finalizo recordando una anécdota que hace varios años le oí al poeta y sinólogo Fernando Arbeláez: un ciudadano inglés se encuentra en un cementerio de Hong Kong, llevando flores a la tumba de su esposa. De pronto, ve llegar a un ciudadano chino, quien deposita un plato de arroz sobre la tumba de su mujer. El inglés no puede evitar sonreír con suficiencia ante la acción del chino y le pregunta, con ironía, si él cree que su mujer muerta saldrá a comerse el arroz. El chino lo mira y le contesta que si él piensa que su mujer va a salir a oler las flores.
Orlando Mejía Rivera. Manizales.
Agradecimientos
No tenemos más que agradecimientos con El Espectador y con Jorge Cardona, quien ha sido no sólo testigo sino partícipe directo desde su opción de periodista de esta lucha de varias generaciones por conocer la verdad, pelear justicia y exigir reparación integral de 12 colombianos sacados vivos de las ruinas del Palacio de Justicia hace 23 años y que a la fecha están desaparecidos. La dignidad por encima de todo, gracias infinitas a Jorge Cardona y todo el completo equipo de El Espectador.
René Guarín Cortés Bogotá.
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